| Perfil | María Luisa Marcos |
«No hay renuncias, sino elecciones»
La mujer con mayor responsabilidad en Caja España fue distinguida por el Ministerio de Trabajo por su contribución a la igualdad entre hombres y mujeres en las empresas
«En la vida no me planteo nada como una renuncia, sino como una elección. A veces las situaciones te envuelven, pero siempre hay una salida, y la posibilidad de ejercer la libertad de elegir. Es cierto que a la mujer se le exige estar al cien por cien en demasiados ámbitos, y que aún quedan muchos logros por los que luchar; pero también es verdad que en los últimos años hemos avanzado enormemente. Podemos llegar a la meta por nuestros propios medios, aunque el camino sea más lento, pero quizá sea necesario imponer algunas condiciones, como se está planteando ahora. Nosotras somos las primeras que tenemos que luchar, pero la sociedad también tiene que ayudarnos». María Luisa Marcos, directora territorial de Caja España en León, es actualmente la mujer que ocupa el puesto más elevado en el organigrama de la entidad financiera. Llegó a la caja de ahorros con unas oposiciones a secretaria de dirección, cargo que no llegó a ocupar nunca; pero en cambio recorrió todos los rincones de una institución íntimamente ligada a la vida de los leoneses. Lo hizo en los ámbitos profesionales, desde las labores administrativas a la ventanilla, desde la gestión del inmobilizado de la caja hasta la dirección de la oficina principal, desde la gestión del grupo industrial de las empresas participadas hasta su puesto actual, que ocupa desde febrero del 2004. Y lo hizo también con la vocación del servicio social, colaborando durante dos décadas en la organización del acto de los Reyes Magos que dibujó las sonrisas de tantos niños leoneses, dando clases de inglés a sus compañeros,... En el 2003 el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, a través del Instituto de la Mujer, reconoció en un diploma su labor, junto a la de otro medio centenar de directivas españolas, en la contribución a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en las empresas a lo largo de su trayectoria profesional. «Es una satisfacción que Caja España esté entre las empresas distinguidas por colaborar en esa igualdad», asegura. El camino profesional recorrido por Marcos en estos 35 años refleja la evolución de una época histórica para la mujer. «Cuando entré en la caja había un asistente social que iba preguntando entre los vecinos del barrio si eras buena gente, honrada y honesta según los criterios de la época. En aquel 1971 la mujer era considerada como un menor de edad o una persona incapacitada, no podía abrir una cuenta por sí misma, tenía que tener la firma de su marido o su padre». Tampoco había directoras de oficina porque, entre otras limitaciones, se consideraba inconcebible que hombres y mujeres convivieran solos en las sucursales de pueblos aislados. La formación tenía también sus precauciones. «La caja siempre ha fomentado la formación de sus empleados, yo hice un master en dirección de empresas, cursos de un montón de cosas, aprendí francés e inglés,... Las primeras veces que salíamos a congresos en los que teníamos que estar varios días internos hombres y mujeres se planteaban algunas incomodidades para tener medidas claras de separación en las habitaciones...» Asuntos que hoy parecen claramente superados, pero que hace apenas dos décadas eran el día a día de la mujer. «La caja ha sido toda mi vida, que está centrada en el trabajo», reconoce María Luisa Marcos. No tiene hijos, pero hasta hace muy poco cuidó de sus padres, que vivieron hasta casi el siglo. «¿Cómo se compaginan asuntos que exigen tanta dedicación? Con entusiasmo. Tener tanto tiempo a mis padres conmigo ha sido un privilegio, no una carga. Es verdad que siempre hay que ceder en algo, pero no es un sacrificio si al final el trabajo te llena y te ilusiona. Hay momentos puntuales de dificultad, pero al final el día a día te compensa».