Carod amenaza veladamente con que algún día Cataluña reclamará la independencia
PP y ERC votan contra el Estatuto en la Comisión Constitucional
El PP denuncia el sesgo «nacionalista» que hace «inviable» la acción del Estado en la comunidad

La reforma del Estatuto de Cataluña ya está hecha. El PSOE logró sacar ayer adelante el polémico proyecto en la comisión constitucional del Congreso, pese a la oposición del PP, ERC y Eusko Alkartasuna. Ahora sólo queda que el pleno ratifique esta decisión en la sesión del jueves 30 para que el Senado se pronuncie. Los socialistas mostraron su satisfacción por lo que consideran el cumplimiento de un doble objetivo. En palabras de Diego López Garrido, «las Cortes Generales han aceptado básicamente lo que pretendía el Parlamento de Cataluña y además, lo han adaptado a la Constitución española». En el proceso, eso sí, el texto ha perdido el apoyo de los independentistas y no ha sumado el del principal partido de la oposición. El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, se reservó la intervención de su grupo en el último debate de la comisión constitucional para dar más empaque a su rechazo. Y logró el efecto deseado porque fue, de largo, la sesión más agitada, en buena parte gracias a su discurso. Zaplana negó que las modificaciones introducidas por el PSOE en la propuesta hayan servido para evitar su choque con la Constitución «Estamos -dijo- ante un estatuto nacionalista, de izquierdas y excluyente, que hace inviable la acción del Estado». Uno de los principales reproches de los populares a la reforma es el reconocimiento que hace en su preámbulo a la definición de Cataluña como nación, aprobada por la cámara autonómica. A su juicio, esto supone reconocer al Parlamento catalán una soberanía de la que carece y contradice uno de los argumentos por los que el Congreso rechazó el plan Ibarretxe para la reforma del Estatuto de Guernica. «Es -sentenció Zaplana- el anticipo de lo que nos espera» El PP insiste en que todo aquello que se dice en un preámbulo legislativo tiene un fuerte valor jurídico y sostiene que el fin último del nuevo estatuto catalán es el cambio del modelo de Estado. Por lo pronto, según el portavoz parlamentario, se construye una «Cataluña oficial» en la que «no caben la mitad de los ciudadanos catalanes». Zaplana recriminó a los socialistas su afán por aprobar una reforma legal de este calado sin el apoyo del principal partido de la oposición y recordó que su partido hará todo lo posible para promover una reforma constitucional que blinde las competencias del Estado para permitir más autonomía, más autogobierno, pero sobre todo «más España».