| Reportaje | A la espera del hidrante |
La tierra de los ocho mil pozos
Ramón Ferrero recordó la evolución económica del Páramo, desde los primeros pasos para construir la presa de Barrios de Luna a la apuesta por el riego a demanda

Valín y Espinosa atienden las explicaciones de Miguel Ángel del Egido, en la exposición de Poeda
«El Páramo, en los siglos XIX y XX, siempre ha tenido una cultura del agua». Fueron las palabras con las que el presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Páramo, Ramón Ferrero, inició su discurso ante la ministra de Agricultura, el consejero y un salón lleno hasta la bandera de agricultores. Se empezó con los pozos «había 8.000» robándole a la tierra el líquido para sacar adelante las cosechas. Allá por el año 1932 un grupo de personas formaron una comisión para intentar llevar el agua a estas tierras. Tuvieron un camino difícil. Fue en el año 47, fecha de la constan las primeras actas, en el que se fijaron dos claros objetivos: construir el pantano de Barrios de Luna y crear una comunidad de regantes. Ocho años después, en 1955, se consiguen ambos. Se crea la comunidad de regantes y se construye la presa. Abril de 1959, fecha histórica Ferrero, igual que un buen número de parameses recuerdan el 26 de abril de 1959 como una fecha que no borrarán fácilmente de su memoria. Ese día llegó el agua procedente de Barrios de Luna a esta comarca. Se hizo fiesta, con orquesta incluida, en todas las localidades. El futuro estaba garantizado para una tierra que sin el líquido elemento estaba condenada al ostracismo. La obra realizada entonces, con canales de cemento, hoy tiene 40 años y «se nos cae», comentó Ferrero. Por eso han apostado por modernizar sus infraestructuras. Ayer se firmó un convenio para 6.000 hectáreas, pero hay otras tantas a la espera de presupuesto; «por lo que pedimos que más allá de 2008 sigan viniendo ayudas». Un poco más al sur pasó algo similar. Hace menos de una década aún eran los pozos los que permitían, con un esfuerzo brutal, sacar adelante las cosechas. «Veíamos a nuestros vecinos del norte que tenían riqueza y empezamos a pedir el agua», señaló el presidente del Páramo Bajo, Luciano Fernández. Fue la primera comunidad de regantes de España reconocida sin tener concesión de agua. Por ello, ahora también apuestan por tener unas infraestructuras modernas subiéndose al primer tren. «Este es un paso con el objetivo de mantener nuestros pueblos», afirmó. De los primitivos pozos se pasará al riego a demanda. El agua saldrá ahora por un hidrante.