| Análisis | La paz, en peligro |
Treinta días sin violencia en las calles
La «kale borroka» salpicó la tregua de 1998 desde el día siguiente a su anuncio. Ahora ha llegado un mes después
La kale borroka estuvo presente en la frustrada tregua de 1998 desde el día siguiente a que ETA anunciara su entrada en vigor, mientras que en esta ocasión, y si se confirma que el incendio de ayer de Barañain (Navarra) es un acto de violencia callejera, ésta habría respetado el primer mes de alto el fuego. El alto el fuego permanente anunciado por ETA el pasado 22 de marzo y que entró en vigor dos días más tarde, había sumergido a la sociedad española en un escenario sin violencia terrorista hasta la madrugada de ayer. La principal diferencia entre el alto el fuego permanente que se vive ahora y la tregua frustrada de 1998 sería que, en este caso, los violentos han respetado un mes sin llevar a cabo sabotajes. En la tregua del 98, la sociedad no pudo acostumbrarse a la idea de vivir sin violencia de ningún tipo porque al día siguiente de que entrara en vigor el cese de las armas por parte de ETA, los vecinos de un edificio de Santurce (Vizcaya) tuvieron que ser desalojados tras el incendio de una sucursal bancaria. Al cabo de dos días, la sede de Herri Batasuna en Getxo (Vizcaya) era pastos de las llamas y el día 21, los líderes de Jarrai aplaudían la tregua al tiempo que animaban a sus simpatizantes «a seguir presionando a los estados español y francés». Durante los primeros treinta días de la tregua de 1998, se sucedieron los actos de violencia callejera en distintos puntos del País Vasco. Los objetivos de la kale borroka de aquel primer mes fueron sucursales bancarias, la Casa del Pueblo del barrio de Alza, en San Sebastián, que fue quemada por un grupo de encapuchados, provocando heridas a un cliente del bar, así como el coche particular de un colaborador de la cadena Ser en Irún (Guipúzcoa), entre otros. El que fuera consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa, ofreció tres días antes de cumplirse el primer mes de tregua de ETA en 1998 su visión sobre el fenómeno de la violencia callejera explicando que ésta «respondía a las mismas estrategias de pretensión de inestabilidad y de atemorización de la sociedad por parte del mundo de la intolerancia». La verificación del alto el fuego por parte del Gobierno, un mes después del anuncio de ETA, es otra de las diferencias con los treinta días que siguieron a la tregua del 98, calificada como «trampa» por el entonces ministro del Interior desde el primer día. Los dos informes policiales que ha recibido Rodríguez Zapatero en este mes le han permitido afirmar que el alto el fuego era real, mientras que en 1998 no hubo información en ese sentido. En ambas ocasiones, los anuncios de ETA fueron asimilados con cautela por los respectivos Gobiernos, el de José María Aznar en 1998 y el de Rodríguez Zapatero ahora.