Se despacha contra ERC y PP y los tilda de «fundamentalistas radicales»
Maragall habla por primera vez abiertamente de su sucesión
Cree que Cataluña no está en una situación de emergencia que precise un gobierno de coalición CiU-PSC
Pasqual Maragall no quiere hablar de su candidatura a la Presidencia de la Generalitat hasta que pase el referéndum sobre el Estatuto de Cataluña del 18 de junio. El asunto sucesorio «no toca», dijo ayer, aunque admitió por primera vez que el PSC tiene banquillo suficiente para resolver la cuestión si finalmente opta por no presentarse a la reelección en los comicios del otoño. En un desayuno informativo en Madrid, Maragall destacó que «no es el momento de hacer primarias» ni siquiera de abrir el debate sobre su candidatura porque ahora debe dedicar todos sus esfuerzos a dar a conocer el Estatut y pedir a los catalanes el voto favorable al texto. Preguntado hasta en cinco ocasiones sobre si querría optar a la reelección, el jefe del Ejecutivo autonómico evitó dar una respuesta y escurrió el bulto al asegurar que «el día después del referéndum 'ja parlarem' (ya hablaremos)». Aunque dijo que todavía no está de despedida, se mostró «totalmente de acuerdo» con la afirmación del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, de que en el PSC hay «banquillo suficiente» para sustituirle. «El problema -añadió - es elegir». A su juicio, no habría objeción a que los socialistas catalanes presentaran como cabeza de lista a un líder político no nacido en Cataluña, como el actual primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla. En numerosos círculos del PSC y del PSOE se barrunta ya la posibilidad de que Maragall se retire tras el referéndum del Estatut y dé paso a otros dirigentes. Creen que así los socialistas podrían evitar un posible voto de castigo a una gestión sepultada por la reforma de la carta autonómica y por el «fracaso» del tripartito. El presidente de la Generalitat consideró que Cataluña no atraviesa una situación de «emergencia máxima» que requiera un pacto de gobernabilidad entre el PSC y CiU, aunque elogió el ofrecimiento de Artur Mas a garantizar la estabilidad del govern tras la salida de ERC del tripartito. A su juicio, se trata de una iniciativa del jefe de la oposición en Cataluña «sin trampa» porque se trata de « fair play del bueno». Maragall lamentó que el PP casi logró «desestabilizar» al Gobierno de Rodríguez Zapatero, como reflejaron las encuestas en las semanas posteriores a la aprobación del Estatut en Cataluña, y consideró que tanto los populares como sus anteriores socios de ERC han sido los «fundamentalistas extremos» por su «no» al texto catalán aprobado por las Cortes Generales.