| Crónica | Todo un «paisano» |
«No quiero perderme su infancia»
El actor firmó uno de los pendones con el que la asociación Reino de León le recibió, se llevó un perro carea y quedó con Javier García-Prieto para un cocido en Valdeteja

Viggo Mortensen se dirige al atril para leer su discurso de agradecimiento
«Uno se acuerda y sigue volviendo» VIGGO MORTENSEN, actor, escritor y artista La sonrisa de Viggo Mortensen se hizo aún más generosa cuando el presidente de la Diputación, Javier García Prieto, se refirió a Valdeteja y al San Lorenzo de Almagro, su equipo de fútbol. El actor norteamericano tuvo un recibimiento propio de hijo predilecto. A las puertas del Palacio de los Guzmanes le esperaba una muestra de los pendones Reino de León, uno de los cuales firmó con la leyenda Gracias León, que viva . El actor norteamericano llegaba a la sede de la Diputación pasadas las doce y media de la mañana, rematando los flecos de un discurso en el que se centró de manera especial en Valdeteja, la localidad en la que encontró el personaje que nos ha obligado a mirar de frente el origen de nuestra decadencia, la esencia de lo que somos. Cientos de personas corearon las frases que el deje bonaerense del actor iba deslizando en una intervención en la que tuvo tiempo para la ternura -«Uno se acuerda y sigue volviendo»- y para la mordacidad -«Me dijeron que se iba a montar el Cristo y parece que sí», dijo tras recoger una escultura del crucificado de Carrizo. Al finalizar el himno a León, interpretado por la Capilla Clásica, Félix García, secretario de la Sociedad canina leonesa, le regaló un cachorro de carea, una raza autóctona leonesa. Viggo Mortensen aseguró que se lo llevaría a Inglaterra (donde comienza a rodar su próxima película) y explicó que no quería perderse su infancia. Previamente le habían ofrecido dos mastines con los nombres de Alatriste y Aragorn, los últimos personajes que ha interpretado. El actor no se desprendió de Firme (nombre del perro) hasta que salió del despacho del presidente de la Diputación rumbo a La Bodega Regia. Allí firmó en el libro de honor del retaurante: «Muy agradecido por dejarme firmar justo después de la mujer del presidente del Gobierno y buen leonés, José Luis Rodríguez Zapatero», recibió de manos del teniente alcalde, José María Rodríguez de Francisco, el gallo de San Isidoro - «aquí hay muchos veletas», cometó el presidente-, y brindó con todos por León. Una anécdota: Cristina Gómez brindaba con agua y el actor (para conjurar la mala suerte) salpicó con sus dedos mojados en vino la copa de la concejala. Tras los corrillos, en los que se habló principalmente de su próxima película, de las actrices con las que ha trabajado - «las españolas son fantásticas»- y de la carretera de Collada, el presidente le invitó a un cocido en Valdeteja. El diputado de Infraestructuras, Ángel Calvo, le prometió que para entonces la carretera estaría arreglada. El actor se llevó la partitura del Himno a León después de que la Capilla Clásica lo interpretara al finalizar el acto de entrega de medallas Al brindar, Viggo Mortensen mojó sus dedos en vino para salpicar la copa de agua de la concejala Cristina Gómez y evitar así la mala suerte Después de que José María Rodríguez de Francisco le regalara el gallo de San Isidoro, Javier García-Prieto destacó la cantidad de veletas que había en la sala Mortensen contó que hacía poco tiempo había perdido un perro pastor que le había acompañado en el rodaje de «El señor de los Anillos» en Australia El actor se maravilló ante las miniaturas de la Biblia Visigótica que la Corporación le mostró en el Ayuntamiento El presidente de la Diputación le invitó a degustar un cocido en Valdeteja cuando regrese a León en Semana Santa