Su pueblo fue una fiesta
Durante todo el día, los vecinos de Arcade prepararon a conciencia la recepción a su paisana, que viajó acompañada de su marido, Marcos Dasilva, y de su madre. En el aeropuerto la esperaron decenas de personas desplazadas a Santiago en un autobús fletado por la familia, que exhibieron pancartas de apoyo a la joven. Allí le tenían preparada la sorpresa del traslado hasta su casa en una limusina que la esperaba a la salida del aeropuerto. La joven agradeció a sus vecinos todas las muestras de ánimo y de apoyo recibidas durante su estancia forzosa en México. Confesó haber tenido muy poco tiempo para leer los periódicos, por lo que no estaba al tanto de la repercusión que su caso había tenido en España. Aún así, aseguró estar «muy orgullosa de vivir en el país en el que vivo, y ver cómo la gente se une» ante una desgracia como la que ella padeció. Su llegada a Galicia coincidió con la reapertura del salón de peluquería que Ana María regenta con su hermana, y que permaneció cerrado desde el día en que fue arrestada en Cancún. De hecho, la peluquería trabajó ayer a destajo, para peinar a muchas de las vecinas que querían presentar su mejor aspecto en la celebración de la llegada a casa de la joven Ana María después de su mala experiencia.