Hacer caso al psiquiatra

Fernández Santiago charla con Silván y con el diputado Jesús Merino
Si Joaquín Otero hiciera caso a las recomendaciones de su psiquiatra particular, puesto que desde hace un par de plenos parece haber ocupado el portavoz del PP, José Antonio de Santiago-Juárez, renunciaría a la bandera leonesista y cerraría el chiringuito definitivamente. Y es que según Santiago-Juárez, el leonesismo se basa en los afectos y los sentimientos y que, como buen psiquiatra que en realidad es, sabe que todos esos elementos son muy difíciles de mesurar e incluso de demostrar. Tanto es así que, durante el debate en el que se aprobó la reforma del Estatuto (que sin embargo estuvo centrado en el debate sobre las 129 o 131 enmiendas, según se mire, presentadas por la UPL), el portavoz popular recomendó a Otero que deje de darle vueltas al actual modelo autonómico y lo acepte de una vez. Y de nuevo vuelta al ruedo con la acusación de que el leonesista está más solo que la una en el hemiciclo. Como si eso fuera una novedad. ¿Desde cuándo ha sido fácil ejercer de minoría? De lo que no se da cuenta el portavoz popular es de que la UPL sabe que torea en una plaza muy difícil cada vez que acude a Valladolid. Pero sólo cada vez que acude a Valladolid, porque en León no sólo consigue sacar adelante importantes propuestas, sino que lo hace con el beneplácito de populares y socialistas¿ Claro que para ellos también tuvo ayer rapapolvo De Santiago Juárez, quien llegó a afirmar que los concejales de uno y otro partido se habían equivocado al abstenerse en la votación de la moción sobre la segregación de León. Sin embargo, su jefe, es decir, JuHerrera, fue bastante más respetuoso con el papel de las minorías, uno de los grandes avances de la democracia. De hecho, Herrera tuvo palabras de agradecimiento para el líder leonesista de quien, -frente a la ausencia de su compañero de grupo-, valoró su participación en todo el proceso, aunque finalmente no hubiera apoyado la reforma. Guión previsto Por lo demás, el debate de ayer transcurrió de acuerdo al guión previsto. El hemiciclo, que contó con la presencia de diputados y senadores nacionales, estaba a rebosar, a excepción de dos procuradoras del PP y la ya mencionada ausencia de De Francisco. Mientras Pilar San Segundo hizo «pellas» por enfermedad, la berciana Fátima López Placer, que sí se encontraba en el castillo, no llegó a la votación. En la tribuna de invitados pudo verse a delegados territoriales como Eduardo Fernández, presidentes de diputaciones, responsables de instituciones y al delegado del Gobierno, Miguel Alejo, entre otros.