Diario de León

| Crónica | «Tierra de pan, vino y queso» |

«Un equipo de primera división internacional»

Rajoy bendice con su presencia «la unidad» qu pregonó el PP leonés como punto desde el que abrir la batalla de las elecciones, donde León será una plaza clave a nivel nacional

Rajoy no se cansó de dar besos a las simpatizantes del partido

Rajoy no se cansó de dar besos a las simpatizantes del partido

Publicado por
L. Urdiales / A. Caballero - león
León

Creado:

Actualizado:

«No se arrepentirán», aseguró Isabel Carrasco, maestra de ceremonias, para animar a los nuevos candidatos. Una frase que hubiera suscrito el más avezado de los presentadores de grandes galas, a la vista de la respuesta unánime con la que ofrendó el Auditorio Ciudad de León, que rebosaba por las costuras, a los cuatro intervinientes en un mitin que abre la puerta de la campaña electoral para el PP, volcado sobre unas urnas en las que hipoteca el primer paso para volver a asentarse en el Palacio de la Moncloa. Por esa abertura, a colación del gentilicio del actual habitante de la morada desde la que se dirige España, se coló de nuevo la importancia que tiene a nivel nacional la plaza leonesa en la batalla PP-PSOE. Lo advirtió Carrasco, que acusó a Zapatero de «desidia con su tierra», percutió Amilivia, que recalcó «la formación leonesa de Rajoy», incidió Herrera, que habló de la relevancia «del Viejo Reino», y lo despachó el líder nacional de la formación, que concedió que lleva «mucho de León» dentro de sí y lo considera su «segunda casa». «En esta tierra de pan, queso y vino -«y cecina, y jamón, y chorizo...», apuntaba uno desde las butacas- entendemos muy bien que obras son amores y no planes del Oeste», bromeó Juan Vicente Herrera, quien comprometió que «León siempre podrá contar» con su «amor y cariño, el del PP y el de la Junta». Con tanto paisanaje en el ambiente, Rajoy se animó con las predicciones. Vaticinó las alcaldías de León y Ponferrada, para Amilivia y López Riesco -al que aludió primero que ninguno después de que Morano le chivara la importancia de enfatizar el feudo berciano antes de salir a escena-, la presidencia de la Diputación, el mando en la Junta e, incluso, aunque este año no toca todavía, la presidencia del Gobierno central para su persona. «Dios te oiga», musitaba un simpatizante arracimado en uno de los pasillos del auditorio, por los que entró el mandatario aupado entre abrazos, palmadas, guiños y besos, y se despidió como estandarte de la bandera nacional, que ondeó entre el público y hasta se asentó en forma de estola alrededor del cuello del abrigo de pieles de una señora. «Tengo muchísima confianza en mi pueblo. Con vosotros todo merece la pena, sin vosotros nada tienen sentido», recitó Mario Amilivia al final de su discurso, como si se tratara de un bolero de Los Panchos, que bailaron todos abrazados, en comunión, de la misma manera en que se esforzaron en demostrar que convive la formación a nivel provincial, después de las sospechas de marejadillas. «Sois un partido de primera división internacional», piropeó el presidente del PP de España a su delegación de León. Y por si el fervor se apagaba con su marcha, Rajoy, primero en privado y luego en público, con la intervención de Juan Vicente Herrera como acicate, prometió volver para la campaña electoral a León y Ponferrada.

tracking