Diario de León

Familiares de acusados declararon como testigos protegidos y relataron el día a día del grupo

Las Torres KIO estaban en el punto de mira de los terroristas del 11-M

La ex mujer de uno de los procesados dice que tiene miedo y temen que la acaben matando Detenido

Publicado por
J. Á. Fariñas
León

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Mouhannad Almallah Dabas, su hermano Moutaz -entregado a España por las autoridades británicas la semana pasada- y la mayor parte de los supervivientes de la célula islamista que se sienta en el banquillo por los atentados del 11-M han escuchado ayer como dos testigos protegidos desmontaban todas las coartadas exculpatorias que articularon en las declaraciones prestadas en las primeras sesiones de este juicio. Cuando declaró el elegante Almallah Dabas puso especial énfasis en desprestigiar -la calificó de puta y malvada- a una ex novia/esposa marroquí y residente en Madrid, que es la madre de su quinto hijo. Tal ensañamiento no fue gratuito, porque ayer declaró la interfecta como testigo protegido y ratificó íntegramente sus declaraciones policiales y judiciales en las que lo dejan muy mal parado. Posibles objetivos La ex mujer o ex novia -no quedó claro su estado civil- dijo haberle escuchado reiteradas veces, después de reuniones con sus correligionarios, que hablaban de cometer algún atentado y que llegó a citar concretamente como objetivo las torres KIO en la Plaza de Castilla de Madrid. A ese objetivo de los terroristas también aludió en su declaración su hermano, acompañante habitual de Almallah Dabas, tanto en su trabajo como técnico en reparación de electrodomésticos, como en las reuniones con sus amigos, que compareció ayer como testigo protegido. El cuñado dijo en concreto que cuando pasaban en coche debajo de las torres KIO, Mouhannad comentó que no iba a estar tranquilo hasta que no cayeran esas torres. La ex de Mouhannad empezó reconociendo que tiene miedo porque está convencida de que «van a matarme ahora o después». Admitió que ha sido amenazada pero, a pesar de la insistencia del fiscal Carlos Bautista, no se atrevió a dar nombres. Ello no le impidió explicar que en el local de la calle Virgen del Coro, propiedad de Moutaz Almallah y regentado por su hermano, de quien era entonces pareja, se celebraron reuniones en las que además de los hermanos Almallah y de otras personas, asistía El Tunecino. Precisó que en esas reuniones se visionaban vídeos de los que ella desde otra habitación -vivía en la casa- oía música religiosa, canciones en árabe y de llamada a la Yihad. La testigo explicó que Mouhannad y El Tunecino se propusieron captar a su hermano y le pasaron a ambos un vídeo en el que se veía a unos militares infieles obligando a una familia de musulmanes a hacer actos aberrantes, como obligar a su padre a acostarse con su hija.

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