| Análisis | El reflejo de las urnas |
Daños colaterales en la UPL
A la UPL no le quita el PP el diputado provincial, sino los votantes, por las heridas que De Francisco causó al leonesismo con su «fuga» y el tirón electoral de Paco Fernández en la capital
El 13 es el número de moda en León tras las elecciones. Con 13 concejales, el PSOE se convirtió en la lista más votada la noche del 27-M. Pero sin mayoría absoluta. Con trece diputados, desde ayer, el PP tiene las manos libres para gobernar la Diputación y lanzar un órdago a la estrategia de pactos poselectorales. El funesto número 13 se aparece como un talismán para los populares y un poco menos, ahora, para los socialistas. Para la UPL, en cambio, es un número de auténtico mal fario. En la Diputación la relega a un mísero escaño, que seguramente ocupará el histórico Rubinat, y en el Ayuntamiento a tres concejales. Si los socialistas rentabilizaron los votos perdidos por UPL en León capital, los populares han tenido la suerte de que el PSOE tampoco reuniera en el partido judicial de León los suficientes votos para adjudicarse el diputado número trece. Los leonesistas han sido víctima del 27-M por partida doble. Primero, y lo más importante, perdieron en las urnas una parte importante de su peso electoral en la provincia. El suficiente para entrar en el Ayuntamiento de León con dos concejales menos que en el 2003 y quedarse sin las mayorías logradas entonces en Villaquilambre, Sariegos y Valverde de la Virgen. La UPL habría necesitado 703 votos, y no los 4.115 que le «colocó» el desafortunado programa del Indra, para arrancar al PP el diputado número 13. Al PSOE, por su parte, le faltaban poco más de 600 para situarse por delante de los populares, que alcanzaron el último escaño en el reparto realizado de acuerdo con los cocientes de la Ley D'Hont. Estos escasos márgenes parecen indicar que el daño causado por la «fuga» de De Francisco es significativo. Cierto que sale malparado del balance electoral, sin ningún cargo público después de 24 como concejal y doce como procurador de la UPL; pero, como dice el refrán, murió, sino matando, causando heridas graves al partido que él mismo contribuyó a fundar hace más de veinte años. La asignación errónea de dos diputados, uno en Ponferrada y otro en León, por un error informático es, además de una chapuza en plena era cibernética y en la ciudad donde más proyectos se anuncian de nuevas tecnologías, el último rejonazo del PAL-UL, o sea de su fundador, Rodríguez de Francisco, a las siglas más populares del leonesismo, la UPL, que en Madrid no entienden. Así que, en términos exactos, el PP no le quitó el diputado provincial a la UPL. Han sido los votantes, que han reflejado en las urnas los daños colaterales de la fuga de Francisco y el tirón de Francisco Fernández en la capital. No hay que olvidar que el escaño número 13 fue arañado por el partido judicial de León a La Bañeza, donde el PSOE lo tenía seguro, por la pérdida de población. En León, será mala suerte, lo ha perdido. Cabe preguntarse si el fatídico trece habría cambiado de mano con más votos de Villaquilambre, donde Civiqus (expulsados del PSOE) se alzó con más de 2.000 votos. En el PSOE, en cambio, dicen que nada hubiera cambiado.