Precaución ante los pisos de protección oficial
La oferta de pisos protegidos para jóvenes y familias de ingresos bajos, que casi siempre suelen coincidir, empieza a ser relativamente abundante, pero cuenta, al vez, con no pocas reticencias en los potenciales compradores. Se trata de viviendas a precio no muy inferior a las libres, con hipotecas de hasta treinta años y el compromiso de no poder venderlas más que a precios oficiales e igualmente tasados de antemano, algo difícil de amortizar para inquilinos que pueden verse desplazados a corto y medio plazo en busca de un nuevo empleo, algo que resulta lo más normal hoy día, especialmente en ciudades sin infraestructura industrial como León. Aún así los políticos insisten en este tipo de proyectos para áreas como la vieja azucarera, el Crucero o Puente Castro, donde se acumulan las peticiones.