Los afectados particulares por el parque nacional aseguran que aislar sólo los cascos urbanos «ahogaría» el futuro de la zona
Consenso en Picos para «sacar» del parque los pueblos y el suelo rústico que los rodea
Las propiedades a excluir no son núcleo urbano, pero allí se desarrollan las actividades diarias

LARRY
Todos a una. Representantes políticos y vecinales se han puesto de acuerdo en una controvertida reivindicación respecto al futuro de Picos de Europa: descatalogar como espacio protegido a los pueblos y al suelo rústico de su entorno. Los titulares de la propiedad privada y los afectados particulares por el Parque Nacional de Picos de Europa, agrupados desde la creación del espacio protegido en torno a una asociación creada para reivindicar sus derechos, no se conforman con sacar los cascos urbanos del parque, como exige la nueva ley, sino que exigen «salvaguardar» una amplia zona de la propiedad rústica en la que se desarrollan la mayor parte de las actividades cotidianas y a la que definen como «fundamento de la propiedad». «De esta manera -afirma su presidente, Belarmino Posada-, evitaremos en gran medida las restricciones que impone el parque nacional y muchos quebraderos de cabeza para los propietarios». «De salir solamente los cascos urbanos, el futuro de estos pueblos está hipotecado», agrega. Informe a todos los afectados Esta entidad acaba de remitir a todos sus asociados un informe sobre el futuro que les espera con la nueva ley de parques nacionales, que tendrá que ser aplicada en un periodo máximo de diez años. Esta normativa acaba definitivamente con la caza, la pesca, las talas comerciales, la construcción de nuevas vías, el tanteo y el retracto sobre cualquier transacción patrimonial de bienes y la construcción de nuevas edificaciones. Ante esta situación, el presidente de Asape llega a la conclusión de que «los pueblos y las posibles zonas de ampliación urbana en el futuro deberán estar fuera del parque nacional, por consiguiente los limites deberán de ser modificados». Efectivamente, ya se trabaja en una nueva delimitación del parque nacional para buscar una fórmula que no perjudique a los vecinos, eternos olvidados en anteriores procesos negociadores. Posada recuerda que gracias a los procesos judiciales abiertos por la asociación, el Tribunal Supremo paralizó el Plan Rector de Uso y Gestión de Picos porque carecía de un plan económico de compensaciones a los pueblos. «Esta sentencia ha permitido introducir en la nueva ley una serie de disposiciones adicionales que recogen nuestras reivindicaciones prioritarias», indica el presidente de Asape. Aspiraciones cumplidas Como conclusión, Belarmino Posada asegura: «Al asumir la modificación de los límites, consideramos que se ha dado un paso muy importante en nuestras aspiraciones, que eran sacar los pueblos y el fundamento de la propiedad fuera del parque nacional». «Esta medida -recuerda- afecta especialmente a los ayuntamientos leoneses de Sajambre y Valdeón», que son los más perjudicados por tener la totalidad de los cascos urbanos y de las propiedades privadas dentro del espacio protegido. «Llevamos diez largos años reivindicando antes los tribunales justicia. Al final parece que comenzamos a recoger algún fruto», concluye la asociación. Un mal mes de julio. Ese es el balance que hace el sector hostelero del valle de Valdeón. «Es domingo y aquí somos cuatro», explica al otro lado del teléfono el propietario de uno de los cuatro hostales de Caín. El pasado mes, frío y nublado, alejó el turismo, como asegura que lo están haciendo las restricciones de acceso al parque implantadas desde el pasado día 28. Desde esa fecha, todo el que quiera entrar a la zona de Lagos o a Poncebos a partir de las 10 de la mañana debe hacerlo en autobús y pagando billete. Sólo está permitido el paso de coches entre las ocho y las diez de la mañana. Pese a ello, en la vertiente asturiana continúan las aglomeraciones; no tanto en la cántabra y en la leonesa. En la imagen, un grupo de turistas se fotografiaba esta semana en el mirador de la Cabra, entre Cordiñanes y Caín.