Más de 80 estudiantes de secundaria de la capital iniciaron la formación para ser ayudantes de mediación en sus centros
Alumnado de siete institutos leoneses se prepara para implantar la mediación
El sistema sancionador por sí sólo «no resuelve las cosas», admite el profesorado
«Los alumnos y alumnas que ayudan en la mediación no son chivatos, ni buscan culpables; se implican en la convivencia» JAVIER GARCÍA CALZADA y TERESA ROIG, profesores de instituto Los conflictos existen y lo mejor que se puede hacer ante ellos no es ocultarlos, sino afrontarlos. Esta es la primera lección que tiene que aprender una persona para convertirse en mediadora. Así se refleja en el proyecto Armonía, un trabajo desarrollado desde el instituto Ramiro II de La Robla, que servirá de pauta a todos los centros escolares de secundaria de Castilla y León. La implantación de la figura del alumnado mediador es una de las «novedades» de la Consejería de Educación para el curso 2007/08. En León, los 35 institutos públicos de secundaria cuentan desde septiembre con profesorado que coordina la convivencia (con tres o dos horas de dedicación, según los centros). «Pero la convivencia no puede recaer sobre una sola persona, necesitamos ayuda e implicación del alumnado porque el reglamento por sí solo no es efectivo», aclara Javier García Calzada, jefe de estudios del IES Sánchez Albornoz y miembro del equipo que asesora a la Consejería de Educación para elaborar las guías que desarrollan el decreto de derechos y deberes del alumnado y de las familias, en vigor desde mayo. Por eso, desde León, se solicitó el año pasado formación para alumnado que colabore en las tareas de mediación. En junio se reunieron en el Criele de León más de 80 alumnas y alumnos de seis institutos de la capital y el de Boñar con expertos en mediación. «Los coordinadores de convivencia de León nos reuníamos periódicamente y decidimos solicitar esta formación», aclara. Y lo consiguieron: por primera vez la Consejería de Educación ha promovido un curso de formación en mediación para el alumnado. Se celebró en junio en el Criele de San Cayetano y en septiembre los grupos han reanudado sus reuniones de trabajo durante los recreos o en sesiones de tarde, es decir, fuera de sus horas de clase. Entre ellos, una decena de estudiantes del instituto de secundaria Sánchez Albornoz, de León, se entrenaron en habilidades sociales como la escucha activa, la empatía y la neutralidad para colaborar en el centro en tareas de mediación ante conflictos puntuales. «La mediación es una herramienta más para solucionar los conflictos, pero no la única ni válida para todos los casos», explica. No puede haber mediación, por ejemplo, cuando existe un claro desequilibrio entre agresor y víctima -como en los casos de acoso escolar o buyllying ni, casi nunca, ante los problemas de convivencia ocasionados por alumnado con enfermedades que afectan a su conducta. Para prevenir «Tampoco es una receta mágica», aclara. Con ello quiere decir que los centros educativos tienen que dotarse de otros mecanismos para mejorar el clima de convivencia y lograr que el alumnado «se sienta orgulloso de su centro y no lo vea como una cárcel». «La ventaja de la mediación es que puede ser una medida preventiva para que conflictos incipientes no vayan a más, pero tiene que ser algo que forme parte de la vida del centro», subraya Teresa Roig, coordinadora de convivencia en Eras de Renueva. Para poner en marcha el sistema de mediación «hace falta formar a muchas personas», añade, y no sólo profesorado, sino también alumnado y familias, que «son piezas fundamentales en la mejora de la convivencia». La promoción de la convivencia no puede ser una actividad meramente voluntarista, explica la profesora. Los centros necesitan recursos nuevos para enfrentarse a nuevas realidades, como la integración de alumnado con necesidades educativas especiales y de inmigrantes que no conocen el español. Teresa Roig considera «imprescindibles» medidas de convivencia que complementen los reglamentos internos. «El régimen sancionador no da resultado porque raramente arregla los casos, por eso ahora se tiende a un modelo integrador que comprende la mediación y la sanción», explica la profesora. Es el modelo que se deriva del decreto de derechos y deberes del alumnado de la Junta de Castilla y León, primera comunidad que cuenta con coordinadores de convivencia. INSTITUTOS QUE PARTICIPARON EN LA FORMACIÓN DE ALUMNADO AYUDANTE DE MEDIACIÓN IES Claudio Sánchez Albornoz IES Juan del Enzina IES Ordoño II IES Antonio García Bellido IES Eras de Renueva IES Lancia IES Pablo Díez de Boñar