El AVE rompe el concepto de distancia
El nuevo tren une Madrid y Barcelona en apenas dos horas y media. Competirá con la carretera y con el puente aéreo, que tiene el inconveniente de las trabas de seguridad

Viajeros procedentes de Madrid a su llegada a la Estación de Sants
Emoción y mucha expectación entre los pasajeros, y aliento contenido y nervios entre los responsables de Renfe, Adif y el Ministerio de Fomento. Ayer rodaban los primeros Ave entre Madrid y Barcelona. Una auténtica revolución en el transporte que ha roto los conceptos de tiempo y distancia en España. Todo tenía que salir bien. Y así fue. En apenas dos horas y media, la alta velocidad une ya, tras doce años de obras y una inversión multimillonaria, las dos grandes capitales. Rapidez, puntualidad y comodidad eran las palabras más escuchadas a la llegada de los viajeros en las estaciones de Puerta de Atocha y Sants. Al Ave ha llegado para quedarse y competir con el avión y la carretera, a los que robará miles de usuarios. En los primeros trenes del día, más periodistas que clientes. Éstos últimos, sin embargo, se mostraban «encantados de montar en el primer Ave de la historia», como señalaban varios ejecutivos que, con sus portátiles encendidos, trabajan al tiempo que atendían a los medios de comunicación. La sensación general era de satisfacción. Muchos de los pasajeros, usuarios habituales del Puente Aéreo de Iberia, destacaban las «facilidades del tren». Y es que Renfe ha diseñado su oferta para que los viajeros puedan llegar al embarque hasta dos minutos antes de la salida del convoy. Además, las medidas de seguridad en las estaciones son mucho más laxas que en los aeropuertos. «Los escáneres funcionan a pleno rendimiento, pero no te tienes que quitar la chaqueta, el abrigo o los zapatos; la sensación es mucho mejor», comentaba un pasajero que viajaba de Madrid a Barcelona.