Diario de León

De la telenovela al refrán

Las organizaciones que imparten español para inmigrantes utilizan métodos funcionales que faciliten la comprensión del habla de la calle y el desenvolvimiento en tareas prácticas

Ana Gaitero
León

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Cornelia Brinzica, de 33 años, tuvo su primer contacto con el español en Rumanía, como seguidora de las telenovelas que se retransmiten, con mucho éxito, en versión original subtitulada en los países del este europeo. Nada más poner los pies en León con su marido -quien pagó por un contrato de trabajo- empezó a recibir clases en Cruz Roja y «después de tres meses», reconoce, se soltó a hablar el español sin miedo a la hora de comprar o ir al médico. Ahora le parece fácil. Es más difícil encontrar un piso de alquiler asequible para dar un paso más en su integración. Su marido y ella comparten alojamiento con familias compatriotas. Fatima Safahi también «completa» las clases de español con la televisión. «En casa no estudio», admite. «No tengo ninguna palabra preferida, para hablar correctamente necesito todas las palabras», añade Malika, otra de las alumnas árabes que asisten a clases de español en la Fundación Sierra Pambley. El profesor, Mario de la Fuente, un joven licenciado en Filología Hispánica, explica, entre el pretérito perfecto y el indefinido, el sentido de refranes o expresiones coloquiales como «el que la sigue la consigue», «hablar para el cuello de la camisa», «hay gato encerrado» o «enrollarse», «creído» o «¡qué va!». El doble sentido del habla de la calle. Lo único que no entienden es que Rajoy pretenda que firmen un contrato para aprender español y a respetar las costumbres españolas. «¿Qué costumbres? Nunca escucho cosas positivas de la inmigración», lamenta Safahi.

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