Corredor arrancó su carrera en Ponferrada
La titular de Vivienda ejerció de registradora de la propiedad en la capital ponferradina, donde todavía la recuerdan sus ex compañeros

Beatriz Corredor recibe la cartera de Vivienda de manos de Chacón
En el Registro de la Propiedad de Ponferrada están desde el pasado sábado como niños con zapatos nuevos con el nombramiento como ministra de la Vivienda de Beatriz Corredor. ¿A qué responde tanta satisfacción? Pues no se trata de que la nueva responsable ministerial les vaya a subir el sueldo, ni que atisben una caída inminente en el precio de los pisos, ni tan siquiera que vayan a tener más o menos trabajo con las políticas que Corredor ponga en marcha en un sector tan delicado como el que la ocupará. La ilusión con la que Jesús, Begoña o Ramón han acogido el nombramiento obedece exclusivamente a la cordial relación que los tres, catorce años después de haber conocido por primera vez a Beatriz, aún mantienen con la flamante ministra de Zapatero. «Fue una tía acojonante». Así de coloquial resume Jesús la estancia de cuatro meses de Beatriz en la capital berciana al frente del Registro de la Propiedad número 2. Begoña, en tono más telegráfico, tampoco se ahorra elogios: «Muy maja y muy trabajadora; muy buena». Corredor, como en una especie de extraño paralelismo político con Mariano Rajoy, que se inició profesionalmente en el registro de Villafranca, llegó a Ponferrada el 14 de junio de 1994 para hacerse cargo de la interinidad en el registro que había dejado Pilar Planas. Su labor se prolongó durante poco más de cuatro meses, hasta el 8 de noviembre de ese mismo año. Pero el buen sabor de boca que dejó entre sus colaboradores parece muy evidente. ¿Acaso un poco porque ahora es ministra de Vivienda y no conviene hablar mal de ella?. «Que va», corrige Ramón al periodista. «Era una pipiola, pero era muy buena en su trabajo. Se notaba que estaba preparada. Bien es cierto -precisa- que ya venía de los registros de Palamós y de Plasencia. Era cuando los registradores, a la espera de destino, se ocupaban de las interinidades». Felicitaciones por e-mail Begoña, que rememora la fiesta despedida en su casa, tampoco se abona a la tesis de la adulación de la superioridad. «Hombre, la prueba de lo bien que nos llevábamos es que aún ahora nos seguimos felicitando todas las navidades», comenta. En el Hotel Madrid Todos los amigos de Corredor que permanecen en el Registro de la Propiedad de Ponferrada, los del dos, y los del uno también; Martín, María Encina o Manolo, le enviaron el mismo sábado, nada más conocerse su nombramiento, un e-mail de felicitación. «Y nos contestó ese mismo día», se ufanan Jesús y Begoña como convencidos de que el cargo no ha cambiado por el momento el talante de Corredor, en el que ninguno, en cambio, advirtió entonces demasiadas inquietudes o veleidades políticas. Durante su estancia en Ponferrada, a lo largo de la cual se alojó siempre en un habitación del Hotel Madrid, apenas a cien metros de la antigua sede del registro en el polígono de las Huertas, la ahora ministra frecuentaba las salidas con sus compañeros de trabajo y al mismo tiempo aprovechó para contraer nupcias por primera vez.