Diario de León

La cobertura de la medicina paliativa aún excluye a crónicos, pacientes neurológicos y a enfermos de pueblos periféricos

El 40% de los enfermos terminales que precisan cuidados en León no los recibe

Hay profesionales, recursos y enfermos, pero la Junta retrasa un plan autonómico para coordinarlos

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Marco Romero - león
León

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Lo adecuado sería que todos los enfermos terminales pudieran recibir cuidados paliativos para morir libres de dolor, pero la realidad en León es otra. Pese a ser una de las provincias mejor dotadas del país, la cobertura de la medicina paliativa todavía excluye a un 40% de los enfermos leoneses que la precisan, entre ellos pacientes con enfermedades neurológicas degenerativas (alzhéimer, párkinson, demencias, esclerosis lateral amiotrófica -ELA-, sida en su vertiente neurológica, etcétera) y personas efectadas por patologías orgánicas crónicas en su proceso de terminalidad, como insuficiencia cardiaca, renal o hepática. Es notorio que el cáncer acapara los principales esfuerzos de la red de cuidados paliativos en la provincia, pero la inexistencia de un plan autonómico que coordine los medios públicos y concertados está provocando, además, un desigual tratamiento de los enfermos terminales dependiendo en qué parte del territorio se encuentren, puesto que la atención domiciliaria es todavía una utopía para los habitantes de los pueblos periféricos. 1.500 tumores al año En toda la provincia de León reciben cuidados paliativos alrededor de 1.100 enfermos, pero sólo las defunciones por tumores son más de 1.500 cada año. Son datos recabados por el presidente de la Sociedad de Cuidados Paliativos de Castilla y León, Francisco Vara, médico responsable del centro de referencia Los Montalvos, en Salamanca. «La realidad es esperanzadora porque hay profesionales muy bien formados, se está trabajando en varias unidades hospitalarias y hay varias plazas concertadas con centros privados, además de que se han creado equipos de atención domiciliaria. Tenemos gente formada, hay recursos y hay enfemos, lo único que se echa en falta es la coordinación de los recursos, poner un poco de orden a todo esto», señala el doctor. En la provincia de León mueren por cáncer una de cada tres personas: los últimos datos del INE revelan que de las 5.520 muertes que se registraron en la provincia en el 2006, 1.539 tuvieron como causa tumores malignos. Con una población de 497.387 habitantes, la enfermedad tiene una incidencia mortal en uno de cada 324 ciudadanos. Hacia estos enfermos están dirigidos, principalmente, los cinco centros asistenciales que completan la red de cuidados paliativos en León, dos de ellos privados concertados y el resto gestionados por Sacyl. En el Hospital Monte San Isidro, donde se encuentra la unidad de cuidados paliativos, y en el Hospital San Juan de Dios, donde se desarrolla el programa de cuidados en centro de larga estancia, se cubre la asistencia del 30% de fallecidos por cáncer. El Hospital de León cuenta con un equipo atendido por la Asociación Española Contra el Cáncer que, junto al Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria del complejo hospitalario de León y el programa de hospitalización a domicilio gestionado por el Hospital del Bierzo, cubren otro 41% de los enfermos terminales de cáncer. «Haciendo el sesgo de que algunos de ellos se tratarán en más de un centro, se puede decir que en León se cubre en torno al 60% de las necesidades», calcula el doctor Francisco Vara. Lejos y alejados La cifra coincide con la que aporta Manuel Fernández, responsable de la unidad de cuidados paliativos en el Hospital Monte San Isidro de León. Desde su punto de vista, el reto de futuro del servicio en León es la atención de enfermos crónicos de ELA, de enfermedades neurológicas degenerativas, diabetes y de enfermos crónicos con multipatologías, incluso de pacientes oncológicos que actualmente son llevados desde atención primaria. El segundo resto es la cobertura en zonas de difícil acceso. «En las áreas rurales más alejadas es muy escasa. El equipo de la AELC de León actúa en un radio de unos 14 kilómetros de la capital y el Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria gestionado por el Hospital de León no llega más allá de Cistierna, por decir un lugar», se lamenta Manuel Fernández. Y es que un enfermo terminal que viva en una población alejada de la capital no resulta viable. En el tiempo que se tarda en llegar a una población como Riaño, un equipo de cuidados paliativos puede atender a varios enfermos más cercanos , por lo que los criterios médicos no se ponen en duda. Sin embargo, el doctor Fernández aún echa en falta un «mayor desarrollo de la atención domiciliaria» y «coordinar los recursos para que no se deriven pacientes» a centros asistenciales que no sean públicos. Aún hoy, morir sin sufrimiento es un privilegio. «La atención a domicilio de la medicina paliativa en las áreas rurales de difícil acceso es todavía muy escasa» MANUEL FERNÁNDEZ Hospital Monte San Isidro «Como en su casa no están en ninguna parte. Se puede hacer lo que en un hospital si hay apoyo» JOSÉ ANDRÉS, médico de la Asociación de Lucha contra el Cáncer

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