Países contra la impunidad
m.b. | madrid
Pese a que uno de los dardos con los que se denigra a la Audiencia es que a ningún otro órgano judicial del mundo se le ocurre acometer los procesos que instruye Garzón y sus colegas, lo cierto es que desde el final de la Segunda Guerra Mundial unos quince países han ejercido la jurisdicción universal en investigaciones o proceso por crímenes contra el derecho internacional.
Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Noruega, Holanda, Reino Unido o Senegal son algunos de los Estados que han amparado procesos cuyo soporte legal fue el principio de jurisdicción universal. Otros, como México, no han vivido casos semejantes, pero han aceptado extraditar a detenidos que eran reclamados por países que mantenían contra ellos procesos basados en ese principio jurídico.
Junto a España, la justicia belga ha sido una de las más diligentes en los últimos años. En febrero de 2003, el Tribunal Supremo de aquel país salvó in extremis al entonces primer ministro israelí, Ariel Sharón, por la matanza de Sabra y Chatila.
Aceptó la inmunidad diplomática del mandatario judío pese a que antes había aceptado demandas contra personas amparadas por esa misma protección internacional. Sin embargo, el alto tribunal convino que podría ser juzgado una vez abandonado el cargo que ocupaba.