Los terroristas hicieron estallar un bomba contra la sede socialista de Lazkao
ETA desembarca en la campaña vasca con un ataque al PSE
El Gobierno y los partidos temen un atentado sangriento antes del 1 de marzo

Agentes de la Ertzaintza durante la evaluación de los daños en la sede del Partido Socialista de Eus
bilbao
Las referencias a ETA en la campaña vasca eran tangenciales, hasta ayer.
Los candidatos, a diferencia de anteriores procesos electorales, evitaban referirse a la organización terrorista, y ésta guardaba silencio, ni atentados ni comunicados.
Todo saltó por los aires la pasada madrugada con el artefacto explosivo contra la sede del Partido Socialista de Euskadi en el municipio guipuzcoano de Lazkao. Pero, y lo que es peor, nadie cree que será la última palabra de ETA, todos temen un atentado de mayor envergadura antes del 1 de marzo.
Esta campaña electoral en el País Vasco era distinta a otras hasta en la presencia de ETA. La de 2001 y sus prolegómenos estuvieron marcados por la ofensiva terrorista posterior a la tregua de 1998. Un cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián, dos trabajadores de la empresa Elektra, un ertzaina, un mosso d´Esquadra, un concejal socialista de Lasarte y un dirigente del PP aragonés cayeron por las balas terroristas. En la siguiente, la de 2005, no hubo muertes, pero ETA acaparó buena parte del debate electoral por la tregua que se presumía a la vuelta de la esquina, aunque no se materializaría hasta el año siguiente.
Éste proceso electoral era atípico incluso en eso. No ha habido que lamentar atentados mortales, el último asesinato de ETA fue el del empresario Inaxio Uría el 3 de diciembre del año pasado, y su actividad criminal se ha limitado a un coche-bomba hace dos semanas, pero en Madrid.
Ayer Eta detonó ocho kilos de explosivos escondidos en una mochila abandonada frente a la casa del pueblo de los socialistas en la localidad guipuzcoana de Lazkao.