Desde 1985 no se ha evadido ningún recluso de la banda
Desde 1985, las cárceles españolas no han sufrido la fuga de ningún preso de la banda terrorista ETA, aunque sí han sido numerosos los intentos y los planes de escapada con métodos tan osados como la huida en helicóptero desde el patio de la cárcel, la construcción de túneles o incluso el uso de explosivos. La última fuga en España se produjo en la cárcel donostiarra de Martutene en julio de 1985, cuando los etarras Iñaki Picabea y Joseba Sarrionaindía consiguieron escapar escondidos en el interior de dos altavoces.
Los fugados aprovecharon la actuación musical que había ofrecido en la cárcel el cantautor vasco Imanol Lárzabal. Desde entonces, en España, todo han sido fugas frustradas o planes fallidos. Bastante más éxito han tenido los presos etarras en suelo francés.
En España, la primera fuga de importancia se produjo el 11 de diciembre de 1969. Diez terroristas y cinco presos comunes lograron escapar de la prisión provincial de Basauri (Vizcaya).
Siete años más tarde se produjo la fuga más espectacular registrada en suelo español.
El 5 de abril de 1976, veintinueve presos, veinticuatro pertenecientes a ETA, tres al partido comunista, uno anarquista y el último miembro del FRAP, consiguen huir de la cárcel de Segovia construyendo un túnel que les condujo a un colector.
En la prisión de Martutene en San Sebastián, el 20 de enero de 1980, tres miembros de ETA desarmaron a varios funcionarios y sirviéndose de sus uniformes salieron a punta de pistola.