Inmortal en nuestros corazones
Familiares, amigos y políticos dieron el último adiós al veterano poeta y periodista Victoriano Crémer

«La ciudad ignora que me muero», dejó escrito en su último poemario. Cierto. Porque, para todos, Victoriano Crémer era inmortal. Lo dijo ayer Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León. Queda su obra. Y queda en el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de conocerle...
A las once y media de la mañana, sus hijos, sus nietos, su hermano, sus amigos, políticos y vecinos del barrio en el que vivió siempre daban el último adiós al poeta y al periodista que ha sido la voz -"y la conciencia-" de la ciudad en la que quería vivir y morir. Sobre el féretro un poético y evocador ramo de rosas blancas, puras como su verso.
El párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, Enrique García Centeno, ofició, junto a sacerdotes amigos del poeta, una ceremonia en la que faltó la poesía. Sí hubo música, a cargo del maestro de capilla Samuel Rubio. El veterano escritor de 102 años seguramente habría citado aquel soneto: «Cuánto penar para morirse uno...».
Tras el funeral, el cuerpo de Victoriano Crémer fue incinerado en la intimidad familiar. Convivió siempre con la muerte, tema central de su poesía. Porque, como escribió: «Gastado, por el uso y por la pena,/ el corazón entrega su latido/ a este querer antiguo, malquerido,/ que tan gozosamente me condena./ Sencillamente vengo hasta mi muerte/ con el dolor profundo de haber sido/ sólo una voz que el viento desordena...».
En el hospital pidió una pluma. Tenía trabajo pendiente. Quizá llegó a atisbar que había llegado la hora de esa cita inexcusable con la muerte. Dejó escritas varias columnas para su sección Crémer contra Crémer. Será conmovedor leerlas ahora que ya no está.
Terminada la misa, cuando se hubo ido el coche fúnebre, compañeros y amigos, huérfanos de la presencia del maestro, se intercambiaron las últimas anécdotas, el último encuentro con Crémer. Tenía pendiente un libro de memorias. Y en otoño iba a recibir la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Había descartado ir a recogerla a Santander, donde se la entregarían los Reyes. En los últimos años rehuía los viajes. Estaba previsto que la recibiera de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González- Sinde, en la próxima edición del Congreso de Literatura Leonesa, que organiza el Diario de León.
Será extraño no verle allí...