Reportaje | m. romero
Osas al borde del abismo
Dos décadas de seguimiento diario a las osas cantábricas y sus crías desvelan que las hembras reproductoras han desaparecido de la montaña oriental leonesa y se concentran en 100 kilómetros cuadrados de Palencia y Cantabria

La población occidental, con más de cien osos en la actualidad, se aleja de una extinción inminente,
Las osas que logren criar en Riaño y Mampodre son «auténticas joyas a las que habría que mimar», expone un grupo de expertos de la Fundación Oso Pardo (FOP) en un trabajo elaborado a partir de 20 años de seguimiento de hembras con oseznos en toda la montaña cantábrica. Su preservación es vital para garantizar el futuro de la especie, hoy nuevamente aliviada por el hallazgo de dos osos cruzados.
Desde mediados de los años 80, patrullas de la Fundación Oso Pardo y la guardería ambiental de Castilla y León, Asturias y Cantabria realizan un seguimiento diario de grupos familiares de oso pardo cantábrico. Entre 1989 y el 2008 se ha confirmado la existencia de 167 familias en la población occidental y 33 en la oriental. Su evolución en el tiempo constata lo cerca que ha estado el oso de asomarse a la extinción, sobre todo en la primera mitad de los años 90. El número de osas con crías en este periodo inició un declive muy acusado en la población occidental y enormemente desesperanzador en la oriental; en 1990, 1992, 1994 y 1998 no se produjo reproducción alguna en el área que comparten León, Palencia y Cantabria y en otros tres años sólo se comprobó la existencia de una hembra parida, según el censo presentado en la revista Quercus por un equipo vinculado a la FOP.
La recuperación de la especie coincidió con el inicio del siglo XXI. Desde el año 2001, la población de hembras paridas en la parte occidental se estabilizó en ocho y, a partir de ese momento, creció gradualmente hasta las últimas 16 que se contabilizaron en el 2008. En la parte oriental, mucho más castigada, del 2005 al 2007 se localizaron consecutivamente tres osas con crías. Según la misma fuente, en la primera se ha determinado un crecimiento «estadísticamente significativo» del 10% anual. Este incremento ha sido especialmente rápido en el cuatrienio 2005-2008, en el que se han localizado sesenta osas paridas, una cifra muy superior a los cuatrienios anteriores.
La población occidental, con más de cien osos en la actualidad, se va alejando del riesgo inminente de extinción. De seguir así, opinan los expertos, es posible que pase de la categoría «en peligro crítico» a «en peligro», lo cual, sin ser extraordinariamente positivo, depara cierto alivio a los conservacionistas.
La población oriental, sin embargo, está «al borde del abismo». Las osas con crías han desaparecido de la montaña oriental leonesa, por lo que las escasas hembras reproductoras de toda esta subpoblación se restringen a una minúscula área de poco más de cien kilómetros cuadrados, situada entre Palencia y Cantabria.
Menos mortalidad. Guillermo Palomero, Juan Carlos Blanco, Fernando Ballesteros, Alicia García-Serrano, Juan Herrero y Carlos Nores sostienen que la reducción de la mortalidad parece haber sido la principal causa de esta recuperación parcial de la población osera. Hace 20 años, los cazadores locales de osos seguían «tocados por un halo heróico». En la actualidad, cualquiera que presuma de matar osos en un pueblo de la montaña cantábrica se encontrará con el desprecio de sus vecinos y con una investigación del Seprona, advierten los autores.
Œlama la atención que hace ya unos dos meses, la Fundación Oso Pardo hacía público que los estudios genéticos realizados en España habían demostrado que varios machos de la población occidental habían pasado a la oriental y al menos uno había realizado el camino inverso. «Existe la esperanza de que estos animales viajeros favorezcan tarde o temprano el flujo genético entre poblaciones».
„esde el punto de vista de la conservación, a los autores no les cabe duda de que las osas más orientales de la población occidental y las más occidentales del núcleo oriental son especialmente valiosas. En este sentido, señalan los expertos que las más próximas al puerto de Pajares y las que logren criar en Riaño y Mampodre o Redes «son auténticas joyas a las que habría que mimar». «Es más, su hábitat, incluyendo el puerto de San Glorio, amenzado por un descomunal proyecto de estación de esquí, debe ser tratado con el máximo respeto si quieremos lograr la conexión».