El acusado de matar a sus padres en Madrid se declaró culpable ante los agentes
Los vecinos del matrimonio asesinado aseguran que el autor del crimen es esquizofrénico

Los padres fueron asesinados por la mañana en su casa.
Ángel Pérez Peterkin, detenido ayer por la muerte de sus padres en su domicilio de Madrid, recibió a la policía sentado, con el cuchillo con el que supuestamente cometió el doble crimen en la mano, y reconoció ante los agentes que había apuñalado a sus progenitores. Según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, este cuerpo recibió un aviso del Summa sobre las 09.30 horas de ayer en el que se comunicaba que en un domicilio del número 43 de la calle Fermín Caballero había dos cadáveres y un hombre muy agresivo, con heridas de arma blanca por todo el cuerpo.
Cuando los agentes llegaron encontraron a Ángel Pérez sentado, con un cuchillo en la mano y múltiples heridas, y al hablar con él reconoció que había apuñalado a sus padres y luego había intentado quitarse la vida sin éxito.
En el interior de la vivienda estaban los cadáveres, con heridas de arma blanca, de Jorge Pérez B., de 83 años, y Sheila Peterkin P., de 77.
La policía detuvo entonces al presunto parricida, que fue trasladado en estado muy grave al hospital La Paz, donde los médicos que le atienden no temen por su vida, según ha confirmado el centro hospitalario.
Autolesiones. Cuando Ángel Pérez ingresó tenía tres heridas en el hemitórax izquierdo, junto al corazón, otra en el cuello que le afectaba a la tráquea y a varios vasos importantes, y varias en las extremidades, además de una fractura abierta de la muñeca izquierda, según ha precisado Emergencias Comunidad de Madrid 112.
La policía ha confirmado que el arrestado estaba en tratamiento psiquiátrico.
Ángel nació en Barcelona y cuenta con un antecedente por tenencia y venta de droga en 1978, cuando tenía 16 años.
Los vecinos del matrimonio asesinado han explicado a la prensa que Ángel Pérez es esquizofrénico, pese a lo cual se comportaba habitualmente de manera «normal» en el inmueble en el que vivía con sus padres, que en los últimos años tenían graves problemas de salud.