El campo avisa de que no habrá desarrollo rural en León sin apoyo al sector primario
Más de 2.500 campesinos y 600 tractores se manifiestan para reivindicar un margen de precios justo

Los tractores escoltaron todas las entradas de la circunvalación de Santa María del Páramo, donde se
Uno detrás de otro, 36 millones de euros cercaron ayer por la mañana las entradas a Santa María del Páramo. 36 millones de euros materializados en 600 tractores, quietos en las cunetas, en fila india, desarmados, que se deben amortizar con «ingresos de entre 0,03 y 0,05 euros por kilo de patata cuando en el supermercado se le cobran al consumidor a 0,25 euros; con leche recogida a los ganaderos de la montaña a 0,18 y a las cooperativas de la ribera a 0,29 euros, cuando en los lineales se vende a un euro», citó el representante de Ugal, Valentín Martínez. Dos muestras de que «se mantienen precios de hace 20 años», mientras que la materia prima que deben adquirir los campesinos para producir -”semillas, fitosanitarios, carburantes...-” «está por las nubes», secundó el secretario provincial de Asaja, José Antonio Turrado; al tiempo que el responsable de UCCL, Juan Antonio Rodríguez, subrayaba que «la sociedad se empieza a dar cuenta» de que el sector primario «hace falta» y el portavoz de Ucale-Coag, Víctor González, reclamaba «estabilidad».
Testimonios de las cuatro organizaciones agrarias, unidas alrededor de los 2.500 campesinos que llenaron la cabecera de la comarca paramesa para subrayar lo que 8.000 voces ya habían dicho en la capital el 30 de octubre: que «sin sector primario no hay desarrollo rural posible, sino despoblación»; que lo que piden «no es dinero, sino decisiones que pongan en su sitio a la industria agroalimentaria para que el margen de beneficios no se lo queden todo los mismos»; que se les considere «sector estratégico»; que «se les exija a los de fuera lo mismo que a los de aquí, en cuanto a calidad»; y que se apueste por el mantenimiento de «las ayudas de la PAC».
Una retahíla de reivindicaciones remitidas a la Junta, que «tiene mucha responsabilidad, porque cuenta con presupuesto y la mayoría de las competencias», y al Gobierno, que pilota las negociaciones en Europa y mantiene las herramientas del tejido económico. «Políticos que hacen de menos a los agricultores», que no saben cuánto vale un tractor, ni han calculado el tiempo de amortización de la maquinaria con los precios actuales. Políticos a los que el bosque les impide ver el campo.