Reportaje | melchor sáiz-pardo
Un gran hermano bajo sospecha
Desde su implantación en el 2004, el Sitel es el único sistema de control de comunicaciones que se emplea y ha realizado miles de «pinchazos» automáticos
Usar Sitel «es como pasar de una bicicleta a un Ferrari», explica uno de los funcionarios que hace cuatro años y medio trabajó codo con codo con la empresa danesa ETI en la puesta en marcha en el polémico Sistema de Integrado de Interceptación Telefónica, que en su momento costó 9,8 millones al Ministerio del Interior.
Sitel ha pasado de la sombra a la luz tras la denuncia del PP de su dudosa constitucionalidad, pero su historia ya tiene unas páginas. Comenzó a utilizarse, en «fase experimental» y sin apenas amparo legal, en los días posteriores a los atentados del 11-M. Su uso permitió conocer en tiempo récord tres datos claves para la investigación de la masacre: la procedencia de los móviles usados para activar los explosivos, la ubicación de la casa de Chinchón donde los terroristas prepararon las bombas y reconstruir minuto a minuto el viaje de los terroristas a Asturias para hacerse con la goma dos.
«Sitel presentaba algunos problemas, sobre todo porque no sabíamos usarlo, pero en cuestión de horas dio pistas que antes hubiéramos tardado semanas en conocer», explica uno de los responsables de la Comisaría General de Información que trabajó en aquella investigación.
Su éxito en el 11-M fue su bautismo de fuego. En cuestión de semanas, todas las unidades judiciales del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil comenzaron a usarlo en sus pinchazos . Para el 15 de abril de 2005, cuando el Gobierno aprobó el real decreto que regula Sitel, el sistema ya se usaba en todas las escuchas por orden judicial. «Han sido miles, quizás decenas de miles de interceptaciones», apuntan los gestores del proyecto.
«¿También en Gürtel?» La respuesta es tajante: «¡Claro! En Gürtel, en la operación Malaya, en el chivatazo (del bar Faisán(, en Pretoria, en los seguimientos a los etarras y hasta en la más mínima operación sobre menudeo de drogas. Desde el 2005 no hay otro sistema de intervención de comunicaciones en España. Todo es Sitel», dice un responsable de Interior.
Este mecanismo ha revolucionado la lucha contra la delincuencia. Lejos quedan ya las horas de guardia de un funcionario enganchado a unos cascos a la espera de que el sospechoso reciba o realice una llamada para darle al botón de la grabadora. Ahora, se avisa a la compañía operadaora del teléfono y empieza a desviar la información, y no sólo el contenido de la conversación y la persona que llama o recibe, como antaño. Sitel desvela los números y duración de las llamadas; la localización y desplazamientos del teléfono aunque no llame, y copia de todos los mensajes de texto o vídeo, correo electrónico y acceso a páginas web.
Toda la información se almacena y debe depurarse. Ahí llega la primera crítica del PP, ya que los «agentes facultados» tienen acceso a más información que la indispensable para la investigación, y no hay mecanismo que garantice que esos datos no saldrán de Interior. Los datos se entregan al juez en un DVD, pero nadie garantiza que estén todos los datos sin una selección «teledirigida».