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¡Que inventen ellos!

Estar atento a lo que pase en todos los canales es básico para hacer estos espacios
Las parrillas de todas las cadenas están llenas de programas de zapping . Es más, parece que cualquier nuevo programa de humor que salte a las ondas no tiene razón de ser si no incluye una sección dedicada a este fenómeno. La batidora , Pecado original , Gazaping , La coctelera , Mil gracias o Zap, zap, zapping , están construidos a base de refritos de otros programas. Y en verano, el ver tantas veces lo mismo provoca un repugnante olor a pringue. Aunque la idea original pudo en su momento tener gracia, el reunir cada cierto tiempo todos los gazapos cometidos, como humanos que son, por presentadores y conductores de programas, ha provocado con el paso del tiempo que el zapping derive hacia otra cosa. En un país en el que el deporte nacional es el famoso «que inventen ellos» de Unamuno, en televisión la aplicación de esta máxima conjuga la falta de creatividad, la vagancia y el mal gusto. Estos programas son el sueño de todo programador. No hay que inventar nada, otros lo han hecho ya, y lo único que hay que hacer es recoger sus frutos; no hay que esforzarse en dar ritmo al programa, ya que los fragmentos recogidos son breves y, pegados unos tras otros, dan una cierta sensación de velocidad; además es el programa más barato de la historia, ya que por lo que se le «toma prestado» a la competencia no se les paga nada. Aunque bien mirado, no hay en el mundo oro suficiente como para pagar a alguien para que se pase las horas atento a las pantallas de los canales españoles. El zapping es una forma de utilizar en provecho propio el trabajo ajeno, pero es que en el fondo muchos de los responsables de los programas no son más que parásitos.