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El «thrillero» Franklin

El papel de Denzel Washington incita, cuanto menos, a la risa
El Carl Franklin que firma en A contrarreloj nada tiene que ver con el autor de El demonio vestido de azul . Se parece más a aquel actor que antes de filmar se metió entre los secundarios del serial El equipo A , o, lo que es peor, a un director cachondo que se pasa por el arco del triunfo al respetable, léase espectador, en la confianza de que participará de su juego por una simple cuestión de narices. Desde el primer fotograma con el agente Matt Lee Whitlock, la película huele a tigre... Se dirige a una casa para atender a su inquilina, alarmada porque alguien merodea por allí. Es de noche. Florida. Los diálogos y las miradas advierten de que la visita es un truculento paripé para refregarse mutuamente con el resultado de todos adivinado. Personajes, situaciones (alguna delirante pese a tratarse de un thriller ), diálogos, un cúmulo de alucinantes despropósitos. Si por el contrario la intención de Franklin fuera elaborar un suspense amparado bajo el paraguas de la truculencia como mirada irónica sobre el género, en donde nada es lo que parece planteado con un mínimo de inteligencia, A contrarreloj se miraría de otro modo. Aún así, el fracaso resulta estrepitoso. Cada vez que el pobre Denzel corre de un lado a otro para anticiparse a los investigadores y destruir posibles pruebas, casi incita a la carcajada. Hay quien sostiene que el cine norteamericano actual parece realizado para idiotas: conviene no complicar las cosas para no atragantarles las palomitas. Con A contrarreloj es imposible quitarles la razón a estos detractores. A CONTRARRELOJ: EE.UU. Dir: Carl Franklin. Int: Denzel Washington, Eva Mendes, Sanaa Lathan. 104 minutos.