Diario de León
Ser una mujer perfecta sólo depende de un chip

Ser una mujer perfecta sólo depende de un chip

Publicado por
Eduardo Galán
León

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El mundo de las mujeres mecánicas, que hunde sus raíces en Prometeo y Pandora, es una fantasía muy cinematográfica, onírica y masculina, viva en las películas de Lang, Fellini, Jodorowsky, Berlanga, Jesús Franco o en las olvidadas versiones de La Mandrágora . Las mujeres perfectas, apoyándose en una novela del autor de La semilla del diablo , explota esta idea-mito de la felicidad masculina con la mujer androide artificial, réplica complaciente y real de la de carne y hueso. Pero lo hace de manera ramplona, sobre todo si pensamos que está moldeada por el director de Un par de seductores o La tienda de los horrores . Era más valiente la versión que dirigió Bryan Forbes en 1975 que ésta que nos llega ahora: vacía, blanda y, como no, políticamente correcta. Promete en el primer acto, pero se pierde en seguida, gracias a un guión chapuzas y a una dirección desangelada. Además la música de David Arnold, un plagio de las partituras de Danny Elfman, sugiere que esta película era para el Tim Burton de antaño. Afortunadamente el reparto es maravilloso, envuelto en una dirección artística de caramelo y poblado de fantásticos actores-androides con miradas dignas del diablillo de Stevenson. Glenn Close, entre doctora loca y Cruella, está acompañada, en un poderoso festival grandiguiñolesco, por Bette Midler y Christopher Walken y tienen enfrente a la más grande de las actrices en activo. Nicole Kidman pasa mágicamente de ser una enlutada y satisfecha ejecutiva de Manhattan a Blancanieves de lazo azul, removiendo el alma de cada músculo de su rostro y cortando el aire con sus manos expresionistas. LAS MUJERES PERFECTAS: EE.UU. Dir: Frank Oz. Int: Nicole Kidman, Matthew Broderick. Comedia. 92 min.

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