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Todo por un Oscar

Di Caprio da vida al excéntrico magnate Howard Hughes
Un actor en busca del reconocimiento unánime, no ya a sus perfectas facciones, sino a su buen hacer como intérprete, del tipo que en su día disfrutó su ídolo de la infancia, De Niro, por cierto, con películas que dirigía un tal Scorsese, aclamado como de uno de los maestros del cine norteamericano. Un realizador, el propio Scorsese, convencido por el poder de la joven estrella para hacer realidad su sueño de llevar a la pantalla la vida del fascinante Howard Hughes, y no menos necesitado de bendiciones, de esas que sólo otorga la gran industria en forma de Oscar, y, por consiguiente, de audiencias masivas. De tal conjunción surge este Aviator , tan bien rodado como innecesario para los admiradores de Scorsese, y que el director se hubiera ahorrado si no fuera por ese legítimo afán de conseguir un pedazo de gloria universal, de esa que viene añadida a la taquilla, no la que otorgan cuatro obsesos de filmoteca. Ay, qué bien ha recreado, con su estilo y su conocimiento, el Hollywood clásico nuestro querido Scorsese. Y qué maravilla de acrobacias áreas, sobre todo teniendo en cuenta el poco interés que el director tiene por las cosas que vuelan. Cuánto dominio de la narración en este inconcluso retrato de pobre hombre rico: Di Caprio está espléndido como el torturado magnate víctima de un Edipo galopante. ¿Y entonces? Quizá si no existiese Ciudadano Kane ...; pero Scorsese lo sabe bien, no se puede intentar hacer el equivalente moderno de la película de Welles y pretender que encima te den el Oscar. El gran cine tiene servidumbres y peajes que él conoce mejor que nadie, y estás o no estás. Ahora, él ha elegido estar para no pasarse toda la ceremonia con el rostro avinagrado (que es seguramente lo que le volverá a ocurrir este año). «EL AVIADOR»: EE. UU. Dir: Martin Scorsese. Int: Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, Alec Baldwin. 169 minutos.