| Crítica | Arte |
Cuatro versiones de lo abstracto

Begoña Pérez Rivera, una de las artistas que participan en este proyecto
La segunda entrega expositiva de la galería Cubo Azul recoge la obra de cuatro artistas inmersos en la abstracción dentro de una selección realizada por el catedrático de la Universidad leonesa Javier Hernando Carrasco. Casilda García, Emilio Gañán, Begoña Pérez Rivera y Carlos Pascual ofrecen a la atención del visitante cuatro formas muy distintas, y sin embargo emparentadas, de entender la pintura La exposición, según explica su comisario, se ha planteado «a partir de las dos líneas de fuerza fundamentales que se dan en la pintura del siglo XX, dos líneas que se constituyeron en las primeras vanguardias, y que son la abstracción expresionista y la abstracción geométrica. Estos planteamientos tuvieron su continuidad en diferentes tendencias durante la posguerra europea, como el informalismo y el normativismo, básicamente. En las nuevas vanguardias de los cincuenta y sesenta del pasado siglo había una cierta obsesión porque la poética fuera pura. Es decir, que si el que trabajaba lo hacía en el orden geométrico, hacía una geometría radical a base de colores planos, en la que no se manifestaba el gesto, en la que no se pusiera de relieve la personalidad del autor» «Por el contrario, en la abstracción expresionista -continúa-, se hacía todo lo contrario, se intentaba volcar el inconsciente en la obra y por lo tanto, había en ella agitación, pulsión, etc». A lo largo del propio siglo XX ha habido artistas que conjugaban ambas cosas o que desde una de las dos posiciones han ido pasando a la otra, y durante los últimos veinte años, dentro del terreno que llamamos nuevas abstracciones, la revisión de éstas, podemos encontrar que esta mezcla aún es más evidente y más consciente. Y concretando este planteamiento, Javier Hernando resume la muestra explicando: «Las cuatro propuestas que hay en esta exposición del Cubo Azul, corresponden a artistas que pertenecen a tres generaciones distintas, comprendidas entre los años cincuenta y los setenta. Ramón Pascual es el mayor, Emilio Gañán el más joven, quedado las dos mujeres en medio. Los cuatro plantean en sus obras sendas interpretaciones de la abstracción. Los cuadros tienen una base geométrica, una construcción ordenada y, sin embargo, en todos ellos dependiendo del autor, son modificados, forzados en algunos casos por la presencia del gesto». Horario: de 17.30 a 21.30, de lunes a sábados. La sala está en la calle San Lorenzo (detrás de la Catedral, 2).