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Pandémica y celeste

Una película tierna y bien realizada
Los mejores regalos son aquellos que llegan cuando no se esperan ya. Algo así ocurre con Lila dice que, cuatro meses después de su estreno y cuando nadie contaba con verla por aquí, ha llegado a nuestra cartelera. Se trata de la adaptación de una famosa novela, publicada hace diez años, pero de autor todavía anónimo. La acción tiene lugar en un barrio humilde de población mayoritariamente musulmana, en ese hervidero de culturas que es la Marsella de nuestros días, un ambiente que el director libanés Ziad Doueri conoce bien. Resulta difícil describir la fascinación que provoca esta película, de un erotismo desbordado, a flor de piel, y al tiempo, de un intenso lirismo. La mirada tímida, ensimismada, del joven Chimo nos va descubriendo a una criatura fascinante, Lila. Ella lo seduce, lo excita, lo acosa con preguntas escabrosas, pero detrás de su sensualidad apremiante adivinamos, como el protagonista, una ternura que no tiene otros cauces para expresarse. Y es que en esta historia los personajes deben madurar a golpes, con la tragedia pisándoles los talones. Doueri ha salido airoso del aprieto que supone la adaptación de una obra en el filo de la navaja entre lo explícito y lo sugerido. Con una sensibilidad exquisita retrata este aprendizaje sexual pero también sentimental, en el que la figura de Lila se despliega en toda su complejidad y misterio. Son muchos los que, con razón, comparan a Vahina Giocante con la Brigitte Bardot de Y Dios creó a la mujer . Ella es el oscuro objeto de deseo de la cámara. Las imágenes se mecen al son de la música de Nitin Sawhney en algunas escenas antológicas: un columpio, un paseo en moto... Simplemente imprescindible. «Lila dice»: Director: Ziad Doueiri. Actores: Vahina Giocante, Mohammed Khouas, Karim Ben Haddou.