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La virtud de la síntesis

La actriz Sharon Stone regresa estelar con esta película
La premisa argumental era enormemente sugerente: un Don Juan ya en la cincuentena recibe una carta de una antigua amante en la que le dice que tuvieron un hijo hace veinte años, el cual ha decidido ir a buscarle. El protagonista decide bucear en las mujeres de su pasado para intentar saber quién es la madre de su hijo. El viaje del protagonista es, claro está, lo más interesante de la película pues nos lleva al descubrimiento interior del personaje principal y además se aprovecha para incluir una ácida mirada a la evolución de la sociedad americana en los últimos años. Sin embargo, tan ambiciosas pretensiones, en manos del siempre peculiar Jim Jarmusch, se diluyen en largos planos estáticos, primeros planos sobre un Bill Murray casi inexpresivo o monótonos montajes que transmiten demasiado fielmente el tedio del personaje. Los momentos que levantan la película son, por supuesto, los encuentros de Murray con sus antiguos amores y la descripción que Jarmusch hace de ellas. Sharon Stone o Jessica Lange interpretan a dos de esas antiguas novias pero probablemente son Frances Conroy (como hippy reconvertida en vendedora de casas prefabricadas ¡!) y Tilda Swinton (como agresiva motera) quienes aportan más ironía y significado al viaje del héroe. Relanzada su carrera tras Lost in Translation , Bill Murray interpreta a este Don Juan venido a menos con una contención que en ocasiones se queda en pasividad pero que otras veces alcanza la genialidad (la obvia escena del cementerio o sus caras en casa de Frances Conroy). En definitiva, mal asunto cuando la película no llega a dos horas y creemos que ha durado tres. La intención era buena pero el cargante estilo de Jarmusch se deja notar demasiado.