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Entre dos tierras

Los escolares participaron en la apertura de la muestra
Observando las fotografías de José María Marbán queda claro que aún no ha librado su última batalla con la pintura. Sus imágenes representan la paradoja de expresar conceptos que están en el territorio estricto de la pintura desde la fotografía. Es su obra un ejemplo de contaminación entre disciplinas distintas, sin que ello altere ni un ápice la coherencia general de su evolución como artista. Repasando su obra pictórica y colocándola en paralelo con la fotográfica, sólo a través de la técnica utilizada, podemos delimitar un territorio específico. Podemos hablar de lo que afecta a aspectos formales que tienen que ver con la decisión de optar por los pinceles o la cámara, pero esto, en ningún caso, condiciona la continuidad de su poética. El tratamiento de las imágenes digitales le ha permitido profundizar en la intensidad de las texturas, en la construcción de un territorio mixto para sus últimas imágenes entre lo figurativo y lo abstracto, teniendo siempre como telón de fondo la naturaleza. No puede esconder su procedencia de la pintura. Sus imágenes desbordan el plano, se escapan hacia lo táctil producto de no haber perdido como fotógrafo la sensibilidad pictórica, la densidad del color y los efectos que puede producir lo matérico desde este nuevo soporte. Revisando la obra pictórica de este artista comprobamos, que entre una fuerte densidad de color y el gesto expresivo, se filtran algunos motivos como los árboles esquematizados, que hoy son el eje de sus representaciones. Podríamos decir que la fotografía ha rescatado esta temática y que a través de ella se ha esencializado sin perder nada del carácter pictórico que atraviesa toda su producción. Lo que en la pintura era un pretexto para trabajar el color y la materia se ha convertido en el epicentro, pero sin que se pierdan en el camino, los orígenes. No sé si en algún momento tuvieron sentido las disputas por defender si es mejor la fotografía que la pintura para capturar la realidad o para la expresión artística. El trabajo de Jose María Marbán es un ejemplo de que lo importante no es el medio. Cualquier técnica o soporte pueden ser perfectamente rentabilizados y coordinados en beneficio de un mejor resultado estético, plástico o conceptual. En este sentido, queda clara la vocación de experimentación e investigación por parte de este artista, por encima de las limitaciones que suponen anclarse en un único territorio.