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Capítulos de luz

Una de las obras de Carlos Coronas

Una de las obras de Carlos Coronas

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Enrique Rueda - león
León

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El trabajo del artista americano Dan Flavin destaca por concebir atmósferas íntimas a través de instalaciones que crea utilizando la combinación de tubos fluorescentes. Su máxima relevancia pictórica radica en la manera tan especial que tiene de tratar la sustancia inmaterial de la luz. Por su parte, Carlos Coronas utiliza el neón para establecer un diálogo entre los colores planos con los que pinta la pared y los efectos cromáticos logrados gracias a la combinación de tonalidades generada por los neones. El entramado que conforman los neones y los cables no sólo contribuye a la extensión y reinterpretación del color que procede de la pared, sino que crea un sutil juego que recuerda las líneas de un posible dibujo arrancado del cuadro. Es la parte compartida directamente con el espectador y que obliga a reconsiderar la forma plana de la pintura de la pared. Todo esto no hace sino redundar en el sentido profundamente pictórico desde el que nace el proyecto general del artista. Si tuviéramos que establecer las concomitancias entre las propuestas del artista americano y las obras del asturiano, podríamos concluir que el primero se sitúa fuera del territorio de la pintura para evocar a través de la luz sensaciones que algunas de las propuestas pictóricas, como la abstracción postpictórica generaron desde la superficie del cuadro. Sin embargo, Carlos Coronas a pesar de trabajar con neones, no abandona el territorio de lo estrictamente pictórico. No lo invoca desde fuera sino que, en su obra, el material extrapictórico acaba convertido en una extensión del color y el soporte pictórico. Arranca nuevos valores a la pintura desde dentro a través del neón. La realidad del color No en vano, la pared pintada como punto de partida de sus obras mantiene su directa vinculación con la realidad del color, y establece un nexo con la mirada del espectador que no permite que éste pueda desvirtuar el sentido final de sus propuestas. Por tanto, se pueden establecer indudables paralelismos formales entre la obra de ambos artistas, aunque estemos ante un ejemplo más de cómo una lectura atenta debería impedir que interpretaciones precipitadas dejen de desentrañar el sentido final y la búsqueda personal de cada artista. Nuevamente podemos comprobar que, desde territorios similares, la investigación apunta en direcciones distintas y que, en última instancia, las propuestas posminimalistas suponen un campo extensísimo y aún no abarcado totalmente por la investigación artística. Lugar: Cubo Azul. Calle San Lorenzo, 2. Horario: de lunes a viernes, de 17.30 a 21.0; sábados, de 12.00 a 14.00. Hasta el 26 de enero.

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