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La vida tras un atentado

La escritora israelí Rutu Modan
Metralla es la munición menuda con la que se cargan los explosivos y que la onda expansiva lanza en todas direcciones, y es también el título elegido por la israelí Rutu Modan para su nueva novela gráfica, en la que dos jóvenes de Tel-Aviv se ven afectados de forma indirecta por un atentado. «Cuando vives en Israel, no puedes estar pensando todo el tiempo en el peligro terrorista, sencillamente tienes que dedicarte a vivir», dijo la autora, «y eso es precisamente lo que hacen los personajes de Metralla, seguir adelante con sus vidas desde que se unen a raíz de un ataque terrorista». Kobi, el protagonista, es un joven taxista que ha perdido el contacto con su padre, Gabriel, hace años. Un día, una chica se cruza en su camino y le pide ayuda para buscar a Gabriel, a quien ella también conocía, pues cree que podría haber sido víctima de un atentado. El dibujo, de trazos finos y suaves tonos pastel, elude mostrar el horror del terrorismo de forma explícita. «No quería dirigirme al centro del drama, sino a las historias personales que transcurren en torno a él», afirmó Modan. Así, Metralla ( ediciones Sins Entido) es una historia sobre la incomunicación, que, según la autora, es el origen de la violencia. «Más allá del terrorismo, el cómic trata el conflicto entre un padre y un hijo, entre un chico y una chica: entre gente que no se puede entender» Modan concibió la novela gráfica para retratar la vida de la juventud en Israel, que, en su opinión, ha perdido la esperanza de cambiar nada, y se limita a ignorar la situación. «Además, algunos jóvenes son incluso más extremos en sus posturas que los políticos». Sobre la utilidad de su obra para llegar a las conciencias de las nuevas generaciones, Modan afirmó que no pensaba dirigirse expresamente a un público más joven. «Elegí el cómic porque es la forma de la que más me gusta trabajar, aunque es cierto que este formato lo hace más accesible para los jóvenes», dijo la autora. En Metralla no hay lugar para los manifiestos políticos, ni tampoco para un análisis del conflicto palestino-israelí. «No he pretendido buscar las razones ni las justificaciones del problema, sino aceptar que existe. Únicamente, quería mostrar cómo es la situación», afirmó.