| Crítica | Arte |
Redundancias

Innovadoras propuestas pictóricas y audiovisuales
El uso de diversos soportes para la presentación de este trabajo se convierte en esta exposición en parte sustantiva del mismo. El eje del proyecto, en sentido profundo, viene determinado por la suerte de redundancias que plantea la artista a través del vídeo y la pintura. Asimismo, todo ello se unifica a través de una temática conscientemente común que establece un último episodio que cierra el círculo entre el contenido y la manera de mostrarlo, elementos absolutamente determinados en esta ocasión. Podríamos decir, en definitiva, que es éste el auténtico sentido de la propuesta. El hecho de ir montando estructuras semejantes sobre vídeo o pintura no es sino un sutil juego a través del cual la artista pretende implicar el lado consciente de la mirada del espectador. Un cuadrito de pequeñas dimensiones plantea una retícula que en última instancia entra en relación con los aspectos esenciales de lo pictórico tanto formal como conceptualmente. Esta misma mirada se traslada al vídeo en otra dimensión y en otro soporte. A través de la imagen, esas mismas tramas se ponen en movimiento y ofrecen nuevas posibilidades a la mirada. La imagen en movimiento, que resulta mucho más evocadora, acentúa los aspectos más netamente pictóricos y le sirven a la artista para evidenciar sobre la mirada del espectador -en una sutil paradoja planteada desde los soportes artísticos- precisamente aquello que sobre el estatismo de la imagen pictórica puede pasar desapercibido: las tramas pictóricas, las sutiles diferencias de color en los fondos, las vibraciones que intensifican la imagen pictórica (pienso en Rothko). En la obra de Centol, de algún modo, el vídeo se convierte en lo más genuinamente pictórico, en el espejo de lo que la pintura, su pintura, debe transmitir. Para que el espectador se convierta de verdad en su cómplice y no pierda el valor de su mirada, la artista plantea este tránsito sutilmente determinado entre soportes. Sus palimpsestos también plantean la contaminación entre el soporte y la obra como parte esencial del discurso. En esta ocasión, la intencionalidad se desplaza y adquiere tintes de compromiso político. El hecho de que el trabajo del artista se superponga e intervenga sobre un lugar que fue previamente soporte de las reivindicaciones de los trabajadores resitúa la labor de aquél y lo convierte en eco indirecto de sus exigencias, mientras éstas aparecen implicadas en el juego de lo artístico. A través de estas redundancias, la artista reclama de modo sutil que no se le escape nada al espectador. Horario: de lunes a viernes, de 18.00 a 21.00. Calle Serranos, 2 (zona de Torres de Omaña).