La pesadumbre de vivir
Miguel Lorenci Pocos autores como Cesare Pavese (1908-1950) acertaron a concentrar tanto en sus escritos la tristeza de vivir. Una escritura descarnada y dolorida que cambió el rumbo de las letras italianas en el siglo XX con una obra corta pero intensa a la que puso un abrupto punto final el 26 de agosto de 1950. Tenía Pavese sólo 42 años cuando se le hizo insoportable El oficio de vivir . Había nacido el 9 de septiembre de 1908, hará hoy cien años, en la pequeña localidad piamontesa de Santo Stefano Belbo. Referencia para letraheridos existencialistas, reacios como él a pactar con la vida, decidió apearse del mundo y dejar de perseguir un amor que siempre le dio esquinazo ayudándose con una sobredosis de somníferos. Acabó con su vida en la habitación de un hotel turinés situado a diez minutos de su casa, como un extranjero en su propia ciudad. Lo hizo cuando había alcanzado la maestría en el oficio de escribir. Poco antes de su salto sin retorno a la posteridad, Pavese había recibido el más alto reconocimiento de las letras italianas, el premio Strega -«mi máximo triunfo»- por El bello verano . También había puesto otro punto final al que sería su texto más universal, el descarnado diario El oficio de vivir , pero había sido incapaz de ver la luz al final del túnel tras el penúltimo desengaño amoroso. «Todo esto da asco». Basta de palabras. Un gesto. «No escribiré más» era la última entrada de su diario, fechada el 18 de agosto, apenas diez días antes de llegar con una pequeña maleta y una inmensa pesadumbre a la habitación 346 del sombrío Albergo Romano en la Piazza Carlo Felice de Turín. Pero Pavese se traicionó. Antes de atiborrase de somníferos escribió en una de las guardas de Diálogos con Leucò , su libro más querido: «Perdono a todo y a todos pido perdón. ¿Está bien? No murmuren demasiado». Su vida nunca fue dulce ni fácil. Su padre había muerto a causa de un tumor cerebral cuando Cesare Pavese contaba sólo seis años. Tímido, gran miope y asmático, se crió con su madre y sus hermanas como un adolescente huidizo y retraído. Vivieron en la campiña piamontesa hasta que fue necesario vender la casa para tratar de salvar la maltrecha economía familiar. Ahora, el sello Lumen inaugura su biblioteca Pavese, una colección que rescatará Fuego grande , la única novela de Pavese que no se había publicado en España de un escritor que según su hoy editora, Silvia Querini, «vivió como pudo y murió como quiso».