Diario de León

Karlos Arguiñano reivindica el dulce tradicional de La Bañeza y León con un truco infalible

La receta de milhojas de crema de Karlos Arguiñano desvela el gesto clave con el hojaldre frío y la mezcla de miel que transforma un clásico leonés en un postre espectacular en solo 20 minutos

La clásica milhojas de crema, con capas doradas de hojaldre y relleno generoso que se desborda, símbolo del dulce tradicional de La Bañeza y León

La clásica milhojas de crema, con capas doradas de hojaldre y relleno generoso que se desborda, símbolo del dulce tradicional de La Bañeza y LeónGetty Images

Patricia de la Torre
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Las milhojas de crema son mucho más que un postre. En La Bañeza y en toda la provincia de León forman parte del paisaje gastronómico y emocional. Son escaparate de obradores familiares, de vitrinas que huelen a mantequilla y azúcar glas, de domingos que saben a tradición. Y gracias a la receta compartida por Karlos Arguiñano en su canal y en televisión, este clásico leonés se viraliza con una versión accesible, directa y sorprendentemente sencilla.

La milhojas de crema de Karlos Arguiñano: el gesto que lo cambia todo

«La sencillez llevada a casa, pero sin ningún complejo», afirma Arguiñano mientras manipula el hojaldre recién sacado del frigorífico. Y ahí está la primera clave que muchos pasan por alto: el hojaldre tiene que estar frío. No es un capricho, es técnica. Si se ablanda, se vuelve difícil de manejar y pierde ese desarrollo en capas que convierte cada bocado en un espectáculo crujiente.

La receta parte de una plancha de hojaldre comprada que se corta por la mitad. En una de las partes se extiende crema pastelera hasta cubrir por completo la superficie. Aquí no hay medias tintas: la crema debe llegar a los bordes. En la otra mitad, el chef propone un giro inesperado que marca la diferencia frente a la milhojas clásica: mantequilla fundida mezclada con miel, sobre la que se añade almendra molida o fileteada.

Ese contraste entre la suavidad de la crema y el crujiente caramelizado de la almendra convierte esta versión en un híbrido entre la milhojas tradicional leonesa y un hojaldre de almendra más contemporáneo. Después, ambas capas se superponen, se cortan en porciones antes de hornear y se introducen en el horno precalentado a 200 grados durante unos 20-22 minutos. El resultado, como él mismo sentencia, es «un espectáculo».

Milhojas de crema en León: tradición, identidad y evolución

Hablar de milhojas en León es hablar de identidad. En localidades como La Bañeza, este dulce se ha convertido en emblema. Su versión más clásica se compone de capas de hojaldre crujiente alternadas con abundante crema pastelera y coronadas con azúcar glas. Es una receta que exige precisión en el horneado y generosidad en el relleno.

La propuesta de Arguiñano no compite con la tradición, la acerca. Permite que cualquier lector, incluso sin experiencia previa, pueda replicar en casa un postre que normalmente asociamos a pastelerías de toda la vida. Y lo hace con un mensaje claro: no necesitas técnicas imposibles ni utensilios profesionales. Solo entender el producto.

El truco de la almendra en la milhojas de crema que no te habían contado

Lo más interesante de esta versión es esa capa superior trabajada con miel y mantequilla. No es solo un añadido decorativo. La miel aporta humedad y ayuda a que la almendra se adhiera, mientras que la mantequilla favorece el dorado y potencia el aroma en el horno.

Arguiñano lo explica con naturalidad, pero detrás hay pura técnica: controlar la temperatura del hojaldre, no presionar en exceso al pasar el rodillo para fijar la almendra y cortar antes de hornear para facilitar el crecimiento uniforme. Son gestos pequeños que transforman el resultado final.

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