El 80% de las lentejas que se consumen en España son importadas y esta joya de León estuvo a punto de desaparecer
Una de las grandes legumbres de Castilla y León y con presencia en las comarcas leonesas de Esla-Campos y Sahagún, estuvo al borde de desaparecer en los años noventa y hoy lucha por recuperar una producción que apenas cubre una pequeña parte de la demanda nacional

La Lenteja de Tierra de Campos IGP se distingue por su pequeño calibre, de entre 3,5 y 4,5 milímetros, y por su piel fina y prácticamente imperceptible al paladar.
Las lentejas forman parte de la despensa de millones de hogares españoles, pero pocos saben que la mayoría de las que se consumen en el país llegan del extranjero. Según los datos del Consejo Regulador de la Lenteja de Tierra de Campos IGP, el 80% de la lenteja pardina que se consume en España es importada, lo que evidencia el amplio margen de crecimiento que todavía tiene la producción nacional.
La paradoja es aún mayor si se tiene en cuenta que una de las legumbres más apreciadas de nuestro país estuvo a punto de desaparecer hace apenas unas décadas.
Aunque popularmente se la identifica como una de las grandes legumbres de León por su arraigo en las comarcas de Esla-Campos y Sahagún, la Lenteja de Tierra de Campos IGP no es un producto exclusivamente leonés. Su zona de producción se extiende por 265 municipios repartidos entre las provincias de León, Palencia, Valladolid y Zamora.
Según explicó a La Leonesa José Andrés García Moro, presidente del Consejo Regulador de la IGP, el cultivo de esta lenteja fue históricamente uno de los grandes motores económicos de la zona y llegó a representar una parte muy importante de las rentas familiares.

DAVID GALÁN
Sin embargo, la situación cambió radicalmente a finales del siglo pasado. García Moro relató al citado medio que la introducción de otras variedades y el progresivo abandono del cultivo provocaron un fuerte declive de la lenteja pardina hasta el punto de que «a finales de los 90 casi se había perdido el producto».
Fue entonces cuando comenzó un proceso de recuperación que culminó con la creación de la Indicación Geográfica Protegida.

Lenteja de Tierra de Campos. SECUNDINO PÉREZ
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La Lenteja de Tierra de Campos IGP destaca por su piel casi imperceptible
La principal seña de identidad de esta legumbre es su pequeño tamaño. Según el Consejo Regulador, su calibre oscila entre los 3,5 y los 4,5 milímetros, una característica que hace que su piel sea especialmente fina y prácticamente imperceptible al paladar.
José Andrés García Moro explicó a La Leonesa que «nuestra diferenciación está en la calidad» y destacó que la finísima piel de esta lenteja se debe, en parte, a su reducido tamaño y a las condiciones climáticas de la zona de producción.
Esta particularidad hace que la lenteja mantenga perfectamente su forma durante la cocción y que se haya convertido en una de las variedades más apreciadas por cocineros y consumidores.

Según los datos del Consejo Regulador recogidos por La Leonesa, la producción de la Lenteja de Tierra de Campos IGP ronda los cuatro millones de kilos y la superficie cultivada ha pasado de unas 400 hectáreas en 2007 a cerca de 5.800.
Aun así, el potencial de crecimiento sigue siendo enorme. El propio García Moro aseguró al citado medio que el objetivo es seguir aumentando la producción y recuperar parte del terreno perdido durante las últimas décadas.
La historia de esta lenteja demuestra que algunos de los grandes tesoros gastronómicos españoles han sobrevivido gracias al esfuerzo de agricultores, productores y consumidores que se negaron a dejar desaparecer un producto único. Y también pone de manifiesto una realidad sorprendente: mientras una legumbre de enorme calidad sigue luchando por crecer, ocho de cada diez lentejas que se consumen en España continúan llegando desde otros países.