Editorial | Los hay que ni escuchan en el Parlamento
León presume, con total derecho, de ser la Cuna del Parlamentarismo, por aquellas históricas Cortes de 1188 a las que por vez primera accedió el pueblo. Se abrió entonces un proceso que ha fructificado en la democracia parlamentaria, la mejor fórmula de gobierno para garantizar las libertades de todos. Ayer se abrió en las Cortes españolas la 14.ª Legislatura. Acudió Felipe VI para presidir el acto solemne por ser, según el mandato de la Constitución votada mayoritariamente por los españoles, su representante máximo. Los que tanto gustan de cuestionar legitimidades quizá son los que más problemas tienen para aceptar el respeto que impone la convivencia sin trampas. Escuchar es en cierto modo una obligación de todos los parlamentarios. No acudir o incluso realizar faltas de respeto sirve para acentuar el éxito populista entre los propios. Pero ni contribuye al bien de todos, que debe primar en el parlamento, ni exhibe mucho poso en algo tan fundamental como es la tolerancia, clave para los demócratas.