Editorial | Una autonomía que debe ser una palanca
Parece aceptable que la creación de la macroautonomía de Castilla y León no ha conseguido el objetivo deseado. El conflicto territorial en España es hoy claramente peor que hace 40 años. Ni vascos ni catalanes han tenido enfrente ese presunto contrapoder interior que, según se afirma, fue ideado por el socialista Gregorio Pérez Barba y puesto en marcha por el ministro de UCD, Rodolfo Martín Villa. A estas alturas no merece la pena revisar quién apoyó o rechazó entonces la iniciativa. Sería estéril, como empecinarse en reabrir periódicamente un debate que no consigue acaparar ningún interés más allá de nuestras fronteras locales, si no es por la visión casi exótica con la que se trata.
Es 23 de abril y poco hay que celebrar. Probablemente tienen la razón quienes dicen que ningún año y menos éste. Pero sería interesante un ejercicio de realismo y aceptar que estos son los naipes con los que León se juega su futuro. Quizá habría que revisar si es bueno empecinarse en continuar en lo mismo que está probado que ha sido un fracaso. Con otro planteamiento utilitarista es probable lograr distinto resultado.