Editorial | La presión por los regadíos tiene que ser más eficaz y donde corresponde
Un repaso a los libros de actas de la Diputación de León facilitarían un auténtico rosario de pronunciamiento a favor de los regadíos de la provincia. Y del campo, de la minería, de las infraestructuras... en general de todo aquello que es beneficioso para la sociedad leonesa. Incluso se podrían encontrar mociones cargadas de buenismo sobre los temas más peregrinos e incluso un buen número de iniciativas ‘trampa’, esas ideadas para que el contrincante se pronuncie sobre algún asunto que le resulte incómodo por su relación con el gobierno local, autonómico o nacional al que se alude, o incluso por las complicaciones electorales que puede generarse con un ‘sí’ o un ‘no’ a destiempo.
El apoyo ayer a los regadíos de la provincia y la demanda de que la Mesa por el Futuro de León también los incluya en su orden del día. merece el respaldo de todos. Pero la duda surge sobre si ese voto de ayer tendrá algún efecto. Si las mascarillas que cubrían la cara de los diputados en el primer pleno presencial también esconden de algún modo los silencios con los que luego se dé continuidad a esa votación Tras lo escuchado ayer parece que los representantes de PP y Ciudadanos, por una parte, y del PSOE, por otra —Podemos carece de representación en los Guzmanes—, están obligados a realizar la verdadera presión eficaz y donde corresponde. Unos ante la Junta, y los otros ante el Gobierno.
Los regadíos leoneses acumulan unos retrasos vergonzosos en los que cabe un reparto de culpas por mitades. Y también hay igualdad de capacidades para conseguir que no se repitan.
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