Diario de León
Eduardo Aguirre

AL TRASLUZ. Eduardo aguirre

No solo un guapetón

Creado:

Actualizado:

Como todos los domingos, le dije con entusiasmo a mi mujer: «Si nos toca la quiniela, nos volvemos a casar, esta vez en Las Vegas. Vestidos de Elvis». Mi mujer suspiró, ella es quien la rellena y como es del Barça no nos tocará nunca. «Os recasáis allí vosotros, pero el banquete que sea en una bodega de Valdevimbre», me argumenta el amigo contable que todos tenemos. Vale, tampoco hay prisa. Por cierto, hablando del rey del rock. Vimos en una plataforma «Elvis», dirigida por Luhrmann, en la que Tom Hanks encarna al coronel Parker, su manager. Buena en lo visual, pero decepcionante en la comprensión humana y artística del cantante, más allá de la asombrosa caracterización de Hanks, a golpe de efecto digital. No fue solo un guapetón con gran voz, pues se canta también con el cerebro. Puedes tener un don innato, pero no es posible cantar como él lo hizo sin una profunda capacidad analítica para comprender lo que cada tema necesita. Mover las caderas y lucir tupe era solo una singularidad, aunque muy revolucionaria en su momento. Una película desaprovechada, por superficial. Aquí en León tenemos no solo a una de los españoles que más sabe sobre Elvis Presley, sino quien mejor interpreta sus temas: Javier Arias o doctor Bogarde. A él tampoco le gustó mucho la película, me admite. «Aún es peor Priscilla», sobre su esposa. Oído, cocina.

Todos los más grandes han cantado, cantan y cantarán con su inteligencia. El corazón también piensa, como el cerebro también siente. Cantar no es mera destreza, aunque haya una parte innata. Pero esto rara vez se suele expresar en las películas sobre sus vidas: muchos llevaban dentro el gospell, no solo el rhytm and blues. La atracción del abismo y el anhelo de cielo. Nostalgia de infancia. Como canta Hank Williams jr, poco sospechoso de políticamente correcto, en su balada Otlaw’s Reward: «¿Jesús qué recompensa podrías cobrar por mí?».

En fin, querido Javier Arias… si me encuentro la lámpara de Aladino y me concede tres deseos… ¿te importaría que pidiera que viajases con nosotros hasta Las Vegas y cantarnos Love me tender? Aquí es donde mi amigo contable añade: «Oye, eso son dos deseos… ¿y el tercero?». Ah, ya. ¿Se podrá pedir que Trump pierda las elecciones?

tracking