Letra negra
Ya no petardea santa Bárbara como lo hacía sin que tuviera que tronar antes. Y por no barrenarse el aire se me fue la santa al cielo sin escribir lo que pedía el día. O lo que se canta siempre el 4 de diciembre, esa balada triste de antier que acabó hecha himno de la minería y lo mismo suena tras un féretro que en velada de cole, tema con el que vuelve cada año el grisú a matar a cuatro mineros, ¡cuatro!, mirá, Maruxina, cuatro murieron... nel pozu María Luisa fue... y María Luisa llámase la mina por ser femenina; si fuera un pozu petróleu, llamaríanle Mario Luis, tan lindo... porque casi toes les mines, querida Maruja, tendieron a poneles nome de muyer, homenaje del dueño a la parienta o del ingeniero a la querida... Y femenina ye tamén la morte, muyer llambriona, bruja insaciable, valiente puta escondida nel vientre’l monte... y paice como que el patrón se acuesta con ella y le paga con lo que le roba a las medidas de seguridad en sus hondas galerías de cepo y costero flojo, chamizos ilegales, subarriendos o en las cien trampas negras que en esta tierra se le consintieron a una minería que sirvió la liebre en bandeja de plomo y el futuro con traje de pino al anchísimo norte leonés carbonero, antracita a poniente, hulla la otra mitad. No hay suficientes calderos de lágrimas para baldear la negrura de la muerte minera. Se escribió y se sigue escribiendo muchísimo de la mina, de la heroica mina, de la puta bocamina... pero el que tiene en la memoria playas de carbonilla cree que el día de santa Bárbara no se hizo para tirar cuetes, resolver duelos con un responso en colorines y, sin más asuntos en el orden del día, ¡a la mesa, compañeros, sindicatos, anatolios, villas y rodeznos del molino que vos va moliendo, pringaus!... El de las playas de carbonilla, por santa Bárbara, se caga en toa la puta minería una y mil veces y dice que empieza a sobrar tanta literatura minera heroica, mística laboral y tal y tal con moco sentimental y puño en alto, cosa que a lo bobo blanquea el bestial detrozo natural y social que causó a pueblos, montes y gentes. Y ahora ved en qué quedó todo y decíos ¿quién ganó más con estas minas, León o sus dueños?... puta mina...