Diario de León
Luis Urdiales
León

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De Mercosur, el mercosur, como que fuera un mercado de abastos al fondo de la ciudad que mira al mediodía, sabemos que tiene entre sus miembros a Venezuela, donde parece que hay pocos gobernantes inspirados por Montesquieu en este último siglo. No será disculpa para desmontar el acuerdo, visto lo que en el seno de la UE se admite como animal democrático de compañía la anulación de elecciones porque en Rumanía no se vota lo que manda la Ser. Otras elecciones que perdió Polanco, que diría Villar, en aquellos momentos de dulces triunfos contra la división mediática del imperio del monopolio. Venezuela es miembro suspendido, cuestión que ya resta peso a las alegaciones que el sector primario puede realizar sobre estos fastos de la UE, empeñada en cambiar vacas por coches, según definieron unos ganaderos vascos, que lo ven venir. Lo raro es que algún medio de comunicación leonés, de cuyo nombre no quiero acordarme, celebrara sin remilgos el embarque, con la cantidad de factorías de automóviles que encuentras desde que entras por Sahagún y sales por Vega de Valcarce. Ya pasó cuando Felipe liquidó la leche leonesa, primer productor entonces, por las aceitunas en el año que entregó la soberanía productiva española a los jerarcas de Bruselas. Y aquellos eran hermanitas de los pobres si se comparan con la calaña que manejan los actuales. Cómo estará la UE para que la tía Úrsula se pase por el arco del triunfo a Macron. Ya dirán los que pagan con impuestos la doctrina ideológica verde que acogota al sector primario europeo desde hace dos décadas a qué sabe el chicho de res brasileña alimentada con maíz transgénico, que es causa de cadena perpetúa en las tierras que administra Von der Leyen y, ahora, Teresa, la del lobo. Un filete por cabeza, dijo un ministro de Economía español para quitarle hierro al asunto; o a la carne. Han vuelto los campesinos a las calles, seguros de que ya salen en los sueños húmedos de Luis Planas que hasta ahora se recreaban con las matanzas masivas de rumiantes porque al jabalí le ataca la tuberculosis. El mercosur merece una serie, como la de Pablo Escobar.

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