Diario de León

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Quedé ayer en contarte otra vez el porqué o el cómo don Heraclio Fournier SA. fabricante nacional de naipes en Vitoria (eso decía su as de oros; ¿dice ahora Gasteiz?), cobró lo suyo como damnificado por el embalse de Riaño en 1974, trece años antes de cerrarse la presa que sepultó los escombros a que redujeron los pueblos anegados: Huelde, Éscaro, Anciles, Pedrosa, La Puerta, Riaño, Salio, Burón y Vegacerneja... nueve, que eran nueve, esclavos del barro y de la nieve, derrotados a plazos y a palazos de excavadora.

En octubre de 1974, concluída la inauguración de Galerías Preciados en Valladolid, Jiménez Espuelas, presidente de la Confederación Hidrográfica, decidió sentarse en la escalera, pedirme un pitillo y contarme entre furioso y ridículo que aquella misma mañana había firmado la indemnización por «lucro cesante» a Heraclio Fournier. Aún vivía Franco y Madrid dictó ahí manga ancha (y alas a la trampa y la mentira con que en Riaño también se estafó al Estado) y así acallar la voz antipantanera del valle, de medio León y del Madrid que echaba pintadas al asador. La fábrica de naipes presentó la estimación de barajas que podía vender cada año en los nueve pueblos citados y le salía una cantidad respetable que se explica con las largas tardenoches de cantina o de cocina en pueblos de invierno longo y nieve tumbá. El ocio barajado come mucha baraja. ¡Y a palmar la CHD! Habló don Heraclio con un órdago y se llevó los amarracos por el rabo. Y otro robo aquí me llevó a la fuerza a esos naipes, años 70 también. Misteriosamente desaparece un cuarterón de la puerta barroca de la sacristía del santuario de la Quinta Angustia de Cacabelos con su bajorrelieve de san Antonio de Padua jugando a las cartas con el Niño Jesús, ¡lavirgen!, ¿sólo un crío y dándole ya al burle? Se dice en este diario que sólo una gran fábrica de barajas puede mostrar interés o comprar tal joya en la que un santo y Dios hecho guaje absuelven del vicio del juego. ¿Y cómo no apuntar a don Heraclio? Como si levantáramos una liebre, envuelto en periódico aparece lo robado bajo un banco de la iglesia al poco tiempo.

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