Diario de León

NUBES Y CLAROS

María Jesús Muñiz Prieto

MARÍA J. MUÑIZ

Nada inocentes

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Pudiera parecer una exageración. Quizá no. Pudiera ser que desde cada enchufe de la casa alguien nos estuviera espiando. Muchos con la intención de escudriñar nuestras preferencias para vendernos (no sólo cosas) mejor. No menos, para robarnos datos con los que extorsionar nuestra vida privada o rapiñar en nuestros ahorros. O en nuestras casas, si saben cuándo no estamos.

Nada de lo que pergeñemos es ciencia ficción. Cuando nos coscamos de algún fraude ya nos hemos comido el queso y tenemos el rabo atrapado por la ratonera. El delincuente siempre ha ido por delante de las barreras que se ponen a su pillería, tan cierto como que la ciudadania (y las empresas) actuamos como las vacas mirando al tren frente a los nuevos ataques. Más a menudo de lo aconsejable, esa despreocupada preocupación: sospechas lo que hay, pero no mueves un dedo para hacerle frente.

La conectividad ha abierto las puertas de toda nuestra vida a los cibercacos, y lo hace desde frentes cada vez más insospechados. Pero no secretos. Podemos mirar a la nube (en sentido literal) mientras nos roban la cartera en la nube digital. Sigamos parados en otro tiempo, pero la tecnología no da tregua.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) acaba de presentar un informe, acompañado de una guía de soluciones, que debe abrirnos los ojos sobre la capacidad de cualquier dispositivo conectado a internet de poner en bandeja nuestra vida y nuestro patrimonio a los ciberdelincuentes. La cosa va de juguetes, pero no es un juego. A través de artilugios presuntamente inocentes que interactúan con los más pequeños se abre una doble vía de peligro: conectados al internet del hogar, y descuidadas sus contraseñas y barreras por parecer ingeuos, son el camino más fácil para acceder a todos los dispositivos de la familia. Sí, esos con cámaras que graban, esos que contienen toda la información de las cuentas del banco. Y ojo, esos también que recogen datos e imágenes de los menores y pueden manipularlos.

La receta es sencilla. 017. El teléfono en que el Incibe (ese gigante nacional asentado en León) lleva de la mano a quienes tienen dudas o sufren problemas. ¿Hay alguna duda de que exista algo más útil y sencillo?

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