Diario de León
Pedro García Trapiello

Creado:

Actualizado:

Cuando subo las escaleras de la despoblada casa de mi madre (tres pisos sin ascensor), se me aparece la figura de alguna mujer de rodillas... Laurita, Rosina, Salomé, Lita, Masuca... fregándolas... y dándole después cera a suelos para bailar un mambo sobre bayetas sacando el brillo y metiéndole a caderas y faldas un ritmo hawaiano. Lo de la ingeniosa fregona tardó en llegar. ¿Cuántos metros cuadrados de fregoteo de rodillas no sumaron en aquellos años esas mujeres y tantísimas más, salvo las poquísimas entonces que tenían criada?... se juntan todos esos metros y no salen menos de quince campos de fútbol, y hablamos de hectáreas; primero con jabón y estropajo; después, bayeta escurrida; y si el suelo es de madera, ahí se añade cepillo de raíz para no dejar rendija; y como los chorros del oro quedaban pisos y escaleras para que el mastuerzo cagaprisas pisara por lo fregao y una voz femenina estallara como si le estriparan el juanete, así que siempre procuraba abrir una senda con papeles de periódicos para salvar la hecho hasta que secara del todo... ¡y mira dónde pisas, tuercebotas!...

Y antes del lavavajillas, ¿qué?... la cacharrada era asunto de ellas con minutada añadida si se requemó el guisote en la cazuela o la leche en el hervidor. Y cuando no había limpiacristales, ¿cómo?... papel mojado de periódico, lo mejor, siempre se dijo, y a darle vaho y frotar... ¿y qué pasaba antes de la lavadora?... pues que el fregadero en la cocina o la llevadera tabla de lavar activaban ejercicios de roller fitness más eficaces para la tripa que gimnasio de piji-aparatos; y si era pueblo sin traída, tocaba lavadero público, su feria de chismes y marmuraciones; y más de una, al río o la reguera rifando sabañón. Y más bayetas, las de quita polvo y brilla mueble con poco plumero que lo lleva de aquí pallá y trabajo doble. Bayeta al hombro. Mandil de ataque. Y en el mismo pasillo, días después, de nuevo una mujer arrodillada. Así años y años. Y hoy Trump les dice: Los americanos sólo se arrodillan ante Dios... y Yo soy su apóstol en la Tierra o Marte y Musk mi vicario en los cielos, así que ¡arrodillaos!... y ahora, con la cabeza a la altura pertinente, procedamos...

tracking