Diario de León

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Hay un bloque de población que se pregunta cómo podrá llegar a chupar algo el escudo social, la puntita, nada más, mientras el diésel vuelve a apuntar a la luna mientras el consumidor no tiene más remedio que mirar al dedo que regula la presión. La presión siempre va a hacia abajo. Y el bloque castigado, voluminoso, que ha comenzado a volver a pagar como que Putin siguiera en Ucrania, tira de cartera mientras se apelotona en los surtidores low cost, a lamer las gotas que quedan de sacudir la manguera en la boca del depósito. Eso que pinga va a ser todo lo que le queda a un bloque inmenso de población para catar el escudo social que sujeta a golpe de impuestos y leña fiscal. Coincide que ese bloque, digamos bloque de no adscritos, bloque independiente, facha, forma el estrato más empobrecido en la última media docena de años. Bloque de asalariados y autónomos, bloque de currantes, que distinguieron como proletariado para dar contenido al relato torcido de la realidad, y que hoy no son más que pobres con nómina. La revolución pendiente empezará cuando llegue el bono de transportes, por la cara, a los que pagan en el diésel la moldura del bocado que no van a tragar; sólo falta ahora que los pepinos se suministren la carga a cuenta del combustible que pagan los empobrecidos que no pueden disponer de otro vehículo que no sea viejo y coma gasóleo, porque sesenta mil del ala para uno de enchufe, como que no encaja con la lista de espera para entrar en el reparto de limosnas del escudo social. A ver si llegamos a febrero, que va a animar el invierno en León al calor de este cuento woke y clases extractivas contra el bloque exprimido por la voluntad de los diezmos que financian la fiesta. El bloque del diésel se clisa ante la espadaña de precios de la gasolinera mientras sueña con un billete bonificado que le cubra la diferencia de lo que cuesta ser un puto pobre en España. Una parte del bloque de los no subvencionados se apelotona al final de Saenz de Miera, en la fórmula de compartir coche, como hacían Zapatero y Pepiño Blanco para ahorrarle kilometraje al Congreso más allá de Benavente. Esos sí que saben.

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